Desaparición forzada- 10 de mayo

Créditos: @eberhuitzil

Las desapariciones forzadas son un problema que se extiende a lo largo y ancho de América Latina. Estas desapariciones las cometen agentes del Estado o personas que actúan en su nombre y se niegan a reconocerlo. Ocultan la suerte y el paradero de la víctima, dejándola fuera del alcance de la protección de la ley. Muchas veces, las víctimas sufren tortura y viven con el temor constante de que las maten. Saben que sus familias desconocen por completo su paradero, y que no es probable que alguien acuda en su ayuda.

La desaparición forzada es una estrategia de intimidación para sembrar el terror en la sociedad. El miedo que genera no se limita a los familiares, sino que afecta también a las comunidades y a la sociedad en su conjunto. Este fenómeno se ha convertido en un problema mundial. En su momento, fue una herramienta utilizada por las dictaduras militares, ahora las desapariciones forzadas son utilizadas dentro de muchos conflictos internos, especialmente como método para reprimir a la oposición política o la lucha por territorios por parte del crimen organizado.

Aunque las desapariciones parecen ir dirigidas específicamente contra defensores y defensoras de los derechos humanos, familiares de víctimas, testigos y profesionales del derecho, en México este fenómeno se ha extendido a civiles, niños y niñas, así como personas con discapacidad debido a la violencia que se cierne sobre el territorio nacional como consecuencia del crime organizado y la ausencia de las autoridades.

Créditos: @eberhuitzil

Para Amnistía Internacional, cada desaparición supone la violación de una serie de derechos humanos como:


-Derecho a la seguridad y la dignidad personales
-Derecho a no sufrir tortura ni otras penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes
-Derecho a unas condiciones de detención humanas
-Derecho a la personalidad jurídica
-Derecho a un juicio justo
-Derecho a la vida familiar
-Derecho a la vida (si matan a la persona desaparecida o se ignora su suerte)  

Por lo general son las mujeres, madres y hermanas, quienes encabezan la lucha por averiguar lo ocurrido a las víctimas de la desaparición forzada, exponiéndose ellas mismas a sufrir intimidación, persecución y violencia.

Por eso motivo, el “Día de las madres” en el país no es motivo de celebración sino de protesta. Pues las autoridades pueden pasar años sin dar respuesta a la insistente preguntas de miles de madres: “¿dónde están nuestros hijos?”.

Más de 80,000 personas han sido reportadas como desaparecidas en México desde 2006, cifra que creció significativamente en la última década, debido a la disputa por territorios por parte de grupos criminales.
La desaparición forzada no es un fenómeno nuevo en México, se practicó con gran intensidad por autoridades estatales en el periodo conocido como “Guerra Sucia” durante los años sesenta, setenta y ochenta; seguido del conflicto Zapatista en los noventa y, más recientemente, desde que inició la guerra contra las drogas en diciembre de 2006. En México han surgido desde la sociedad civil una serie de propuestas para contribuir a la erradicación de la impunidad por violaciones graves de los Derechos Humanos. Algunas de ellas son: un mecanismo internacional para combatir la impunidad y la corrupción, una Fiscalía autónoma y la desmilitarización de la seguridad pública.

Créditos: @eberhuitzil


La búsqueda de las madres por sus hijos continúa. En cada predio baldío, debajo de cada piedra, con el corazón enjuto y la esperanza de encontrar a sus hijxs en un país donde la esperanza murió hace muchos años.

Te podría Interesar:

“Braindead” de Peter Jackson: maternidad, feminidad y gore

Mestizaje y los sujetos fronterizos: El rap de Snow tha Product

¿Es Darth Vader un «bioartefacto»?