Todos hemos vivido el Mito del amor romántico a partir del cual creamos expectativas irreales sobre el amor y nuestra pareja. El problema es que este mito también es generador de violencia.

El ideal romántico de nuestra cultura ofrece un modelo de conducta amorosa que estipula lo que “de verdad” significa enamorarse y qué sentimientos deben sentirse, cómo, cuándo y con quién. Este modelo idealizado de romanticismo es el causante de que se desarrollen creencias e imágenes idealizadas en torno al amor que en numerosas ocasiones dificulta el establecimiento de relaciones sanas y provoca la aceptación, normalización, justificación o tolerancia de comportamientos claramente abusivos y ofensivos.

Estos son solo 5 de los muchos mitos que podemos encontrar en el ideal romántico, y que debemos evitar.

1. El amor todo lo puede.
La idea de que el amor es garantía suficiente para superar cualquier problema, es absurda. Este mito funciona también en sentido contrario, llevando a pensar que si hay problemas, entonces no hay amor.


Esta creencia absurda lleva a pensar que en las relaciones consideradas “perfectas”, las personas no tienen ningún tipo de conflicto entre ellas. Las posibles consecuencias de este mito son, en primer término, rupturas precoces o innecesarias al no buscar soluciones a problemas concretos, y una consecuencia todavía más dañina para la persona es que, en nombre del amor, ésta soporte cualquier tipo de situación perjudicial o de vejación, por tener el falso ideal de que el amor todo lo cura y todo lo puede.

2. Los celos son una prueba de amor
El mito del amor por antonomasia; siendo justificado y combatido casi a partes iguales. Los celos no son una muestra de amor, solamente constituyen un indicador del umbral de angustia ante la idea de que otra persona se lleve aquello considerado como propio por derecho. Aquello que la persona cree que le corresponde recibir en exclusiva.
Los celos simplemente son una demostración del temor a perder aquello que se percibe como una posesión, es decir la otra persona.


3. La media naranja.
El paradigma que engloba este mito es el de que solamente existe una persona a lo largo y ancho del mundo que es ideal para cada uno. El principal conflicto con esta creencia es la frustración que puede llegar a generar cuando es interiorizada como un patrón rígido. Llevando a la persona a aferrarse a un vínculo solamente por pensar que nunca va a encontrar a otro ser tan perfecto para ella, o que tras una ruptura con este “ser perfecto”, se terminaron todas las posibilidades.


Si se tiene en consideración que el concepto de perfección es un ideal, resulta prácticamente imposible que alguien encaje en los esquemas de perfección proyectados por una persona.

4. La persona correcta llena todos los aspectos de la vida.
En este mito caben frases como “debemos compartir todos nuestros gustos y aficiones”, “somos los responsables de la felicidad del otro”, “somos una sola persona”, etc.


Seguramente reconoces todas estas frases. Sin embargo, sus efectos son innumerables, y en la mayoría de los casos, negativos, como originar una obsesión por hallar a otra a persona para comenzar a vivir, a realizar los sueños o incluso para empezar a ser feliz.

5. El amor a primera vista
Esta superstición abarca desde la creencia en el flechazo, hasta la idea de que el azar interfiere de alguna manera para propiciar un encuentro entre dos personas “destinadas” a estar juntas.


Aunque la existencia de una poderosa afinidad o atracción facilite el inicio de cualquier relación, la creencia en esta atracción tan potente lleva a la persona a no poder percibir la realidad claramente, o incluso ver aquello que verdaderamente no existe.


Finalmente, este mito lleva a las personas a ignorar relaciones con un potencial enriquecedor muy alto solo porque no se han iniciado con una atracción apasionada, o por otra parte, interpretar esta “pasionalidad” ardiente como una prueba de amor.


6. La compenetración sexual es prueba irrefutable de amor.
Este mito camina de la mano con el del amor a primera vista y consiste en creer que si un amor es verdadero, las relaciones sexuales siempre serán asombrosamente buenas.


Es cierto que una vida sexual sana y plena es importante en el desarrollo de una relación, pero ni el amor es garantía de esto, ni el buen sexo es garantía de amor. Es absolutamente necesario conocer, tanto el propio cuerpo como el de la otra persona, y trabajar la sexualidad igual que se trabaja cualquier otro aspecto de la relación.


El ideal de amor romántico tiene bastantes efectos nocivos en la vida real. Lo mejor sería identificarlos y trabajar en su erradicación.

Cuídate, valórate y sé feliz.