reguetón
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En 2020, durante la 64 entrega de los Premios Grammy ocurrió una de las críticas más fuertes a la industria musical. Esa noche Tyler, The Creator obtuvo el premio a Mejor Álbum de Rap, durante la conferencia de prensa, el artista californiano criticó a la industria por catalogar su álbum “Igor” como rap cuando era él lo consideraba un disco de pop.

«Apesta que cada vez que nosotros, hagamos cualquier cosa sea algo que siempre lo pongan en una categoría de rap o urbano. No me gusta esa palabra ‘urbano’, es solo una forma políticamente correcta de decirme la palabra ‘n’ (refiriéndose a negro)».

La crítica despertó una discusión antigua, pero muuuy actual: El racismo detrás de la categoría “Urbano”.

Origen de la categoría «Urbano»

La categoría apareció en los años 70, en la radio de Estados Unidos surgió la necesidad de crear una etiqueta para encasillar todos los ritmos referentes a raíces afrodescendientes, como el Soul, R&B, Hip Hop y el Funk. En junio del 2020, Republic Records, disquera de Drake, Kid Cudi y The Weekend anunciaron que dejarían de utilizar el término “Urban” porque su uso “pertenecía a otras épocas”.

América Latina y cómo blanquear el reguetón

En América Latina la industria musical no sólo se sigue utilizando la etiqueta, sino que además ha sido el vehículo para blanquear ritmos históricamente asociados a las “clases bajas”, como el reguetón.

De acuerdo con el periodista Diego Urdaneta, en un artículo para The Washington Post,  ante el éxito masivo del reguetón, con presencia en importantes festivales como Coachella o Lollapalooza, los medios y disqueras han sacado del baúl la etiqueta “Urbano” para moldearlo, mercadearlo, hacerlo más vendible y alejar al reguetón de sus raíces afrodescendientes.

En 2005, cuando sonaba Daddy Yankee, Zion y toda la banda morena y afro, medios como The New York Times o Washington Post describían el reguetón como “hiphop influenciado por el regué con base en Puerto Rico”. Pero poco a poco se comenzó a colocar al reguetón en la caja de lo “Urbano”, las disqueras comenzaron a trabajar con “artistas urbanos” y no reguetoneros, aparecieron las emisoras urbanas y canales de música urbana.

Porque estar asociado a la palabra reguetón era problemático, era necesario blanquearlo, solo así ocurrieron fenómenos como “Despacito” feat Justin Bieber, que generó muuuchas ganancias y views.

Alejarse de lo «Urbano»

Maluma fue un proyecto musical que llegó a abonar a esta visión, cuando en 2015 dijo en entrevista: “No soy reguetonero, hago pop urbano”. Otro ejemplo de esto fue J Balvin y su premio al “Artista del año Afro-Latino” en 2021, quien al recibir el premio dijo: “No soy Afro Latino, pero gracias por darme un lugar en la contribución de la música afrobeat y su movimiento”.

Pero también aparecieron personajes como Nicky Jam o Zion que se alejaron del término “Urbano”. Nicky Jam dijo: “A mí la palabra urbano hasta me da alergia”. Zion opinó: “Tendría que llamarse por su nombre. Hay gente que canta más pop que reguetón”.

Pero también debemos reconocer que el proyecto de J Balvin es uno de los defensores de la etiqueta “reguetón”. En 2015 estrenó “Ginza”, en plena discusión por el uso de la etiqueta lanzó la frase “Si necesitas reguetón dale”. A esto DJ Pope, colaborador del proyecto de Balvin, dijo en entrevista con VICE, que la canción tardó un año en ser aceptada por la disquera por la misma frase.

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Hoy el reguetón es sinónimo de éxito y en parte es por ese mismo proceso de blanquitud, tampoco podemos culpar a lo creadores. Sin embargo, hay que decirlo, para la industria cultural y musical siempre será más fácil comercializar productos blancos.