1992 fue un año bisiesto, que según el calendario gregoriano inició un día miércoles. En ese mismo año Boris Yeltsin asumió el cargo de Jefe de Ejército de la Federación Rusa; Elton John lanzó al mercado su álbum 23º, “The One”; la bomba atómica Divider estalló en el sitio de pruebas de Nevada; y Peter Jackson (sí, el mismo que dirigió “El señor de los anillos”) estrenó su película “Braindead”, a.k.a Dead Alive.

“Braindead” se ha convertido en un filme de culto que mezcla la sátira, las referencias al cine de terror , el gore, y las monstruosidades de una madre tiránica. Y que le valió el premio a los Mejores Efectos Especiales en el Festival de Sitges.

Como dato curioso: en la filmación se utilizó la indecente cantidad de 300 litros de sangre falsa. Lo que la convierte, quizás, en la película más sangrienta jamás filmada.

Proveniente de la Isla Calavera, llega a un zoológico de Nueva Zelanda un extraño espécimen de mono-rata que transmite, a través de sus mordidas, un virus zombie. Lionel (Timothy Balme) es un joven tímido e indeciso que vive bajo el yugo de su dictatorial madre, Vera Cosgrove (Elizabeth Moody), y que se enamora de la dependienta de una tienda, Paquita (Diana Peñalver). La madre de Lionel piensa que Paquita es una mala influencia para su hijo, no solo por ser latina sino también por su forma tan desenfadada de andar por la vida.

Los celos de Vera le llevan a perseguir y espiar a los jóvenes durante una visita al zoológico. Pero malas noticias: mientras los vigila, es mordida por el mono-rata. Al principio los síntomas no parecen ser tan malos, pero conforme avanza la noche la situación no solo se complica, sino que además se vuelve peligrosa. Vera comienza a desarrollar un insaciable apetito por la carne cruda y su deseo, casi animal, la convierte en una amenaza para el vecindario.

Vera comienza a enfermar, y poco a poco se va convirtiendo en un monstruo. Lionel ya no sabe que hacer con su madre, y al igual que Norman Bates, decide esconderla en el sótano de la casa después de haberla declarado oficialmente muerte. El problema es que el apetito de su madre es incontrolable y su deseo de carne sigue cobrando víctimas, por lo que ahora Lionel no solo tiene que cuidar de ella, sino también de las nuevas víctimas de su madre.

Peter Jackson retrata a través de la figura de Vera, no solamente a una feminidad monstruosa, sino un deseo maternal desproporcionado que se vuelve corruptor. En este sentido, los nexos con “Psycho”(1960) de Alfred Hitchcock son más que evidentes.

Al igual que Norman Bates, Lionel sufre los efectos psicológicos de tener una madre autoritaria que siente celos ante los deseos sexuales de su hijo. En el caso de Bates, la interiorización de la autoridad e imagen materna es tal que termina consumiendo su psique, mientras que Lionel intentará luchar por conservar su autonomía e independencia.

“Psycho” y “Braindead” son obras que buscan tematizar los horrores del deseo sexual y la maternidad tiránica. Retratando el temor cultural a la feminidad con todas los dimensiones misóginas que implica este temor. Quizás con la misma resonancia, revelan, como una fantasía pero también una preocupación estética, que existe un vínculo profundo y preocupante entre el temor a una feminidad asociada a la monstruosidad y el deseo maternal desproporcionado.

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