Uno de los anhelos más viejos de la humanidad, desde Platón hasta el cristianismo, es poder prescindir de las limitaciones del cuerpo, sus carencias y enfermedades. Ahora, mediante las antropotecnologías, ese viejo proyecto parece una realidad.

Las antropotecnologías se definen como aquellos procedimientos tecnológicos mediante los cuales el humano se transforma para hacer frente a sus deficiencias biológicas y extender sus capacidades físicas e intelectuales mediante un amplio espectro de tecnologías aplicadas al organismo. Estos procedimientos abarcan intervenciones en procesos moleculares, genéticos, fisiológicos o mecánicos del cuerpo.

En este contexto surgió la Cyborg Foundation, una plataforma fundada por dos personas cyborgs: Neil Harbisson y Moon Ribas, que investiga, desarrolla y promociona proyectos relacionados con la creación de nuevos sentidos y percepciones mediante la aplicación de tecnología en el cuerpo humano. Su misión, como ellos mismos afirman, consiste en ayudar a las personas a convertirse en cyborg y defender sus derechos. Su lema es: «Design Yourself»

Neil Harbisson ha decidido aplicar la «biotecnología» en su propio cuerpo para poder superar sus limitaciones y extender así sus capacidades cognitivas. Harbisson es la primera persona en el mundo reconocida como cyborg, tiene una antena implantada en la cabeza que le permite oír los colores o percibir tonos infrarrojos y ultravioletas, así como recibir imágenes, videos, música, o llamadas telefónicas desde aparatos externos directamente a su cerebro.

Ribas se ha implantado un sensor sísmico en el brazo que le permite percibir todos los terremotos del mundo en tiempo real mediante vibraciones. El dispositivo está conectado a sismógrafos online que hacen que ella pueda sentir pequeñas vibraciones cada 8 o 20 minutos, dependiendo de la intensidad.

¿Derechos Cyborg?

Los cyborgs son la unión entre la cibernética y los organismos vivos. Dado que ambos son ámbitos que están en una constante evolución, la definición de cyborg siempre está cambiando. Cyborg Foundation se centra especialmente en los sentidos artificiales. Es decir, nuevas maneras de percibir y sentir el mundo a partir del uso de dispositivos tecnológicos incorporados en el cuerpo. Pero, a diferencia de la Inteligencia Artificial (AI), en este caso la inteligencia no depende de una máquina sino del ser humano.

En el año 2016, junto con el investigador y activista de derechos civiles electrónicos, Rich MacKinnon, Cyborg Foundation propuso una lista de derechos civiles Cyborg en los que se busca garantizar la redefinición y defensa de las libertades civiles de las personas cyborg. También busca preveer la batalla por la propiedad, la concesión de licencias y el control de anatomías aumentadas, alternativas y sintéticas; la comunicación, datos y telemetría producidos por los cyborgs; y la definición misma de lo que significa ser humano.

Entre los derechos que se busca garantizar están:

LIBERTAD DEL DESMONTAJE

Una persona gozará de la integridad corporal y estará libre de registros innecesarios, incautación, suspensión o interrupción de funciones, desprendimiento, desmantelamiento o desmontaje sin el debido proceso.

LIBERTAD DE MORFOLOGÍA

Una persona será libre para expresarse a través de adaptaciones, alteraciones, modificaciones o aumentos temporales o permanentes a la forma de su cuerpo. Del mismo modo, una persona estará libre de cambios morfológicos forzados o involuntarios.

IGUALDAD PARA CYBORGS

Un cyborg legalmente reconocido gozará de todos los derechos, beneficios y responsabilidades que se extienden a las personas físicas.

DERECHO A LA SOBERANÍA CORPORAL

Una persona tiene derecho al dominio sobre las inteligencias y los agentes, y sus actividades, ya sea que actúen como residentes permanentes, visitantes, extranjeros registrados, intrusos, insurgentes o invasores dentro del cuerpo de la persona y su dominio.

DERECHO A LA NATURALIZACIÓN ORGÁNICA

Una persona debe estar libre de propiedad de terceros explotadores o perjudiciales de los sistemas corporales vitales y de apoyo. Una persona tiene derecho a la acumulación razonable de partes unidas, incrustadas, implantadas, inyectadas, infundidas o integradas permanentemente en el cuerpo para un propósito a largo plazo.

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