Los payasos han tenido una presencia constante en la historia de la humanidad. En Egipto, durante la quinta dinastía, los payasos ya formaban parte de la corte del faraón Dadkeri Assi. En China, durante el siglo II a.c., los payasos ya eran utilizados para el entretenimiento y la corte de los reyes. Al mismo tiempo en Grecia y posteriormente en Roma, los payasos aparecieron en las comedias de la tradición teatral. En México, se cuenta que Hernán Cortés dijo que en la corte de Moctezuma existían enanos y jorobados bufones parecidos a los payasos europeos.

Durante la edad media, el payaso y el monstruo eran uno solo. Los bufones de las cortes reales solían vestirse con disfraces y maquillaje llamativo, y algunas veces solían incluso causarse alguna deformación física para contribuir a la hilaridad de su personaje. Pero a finales del siglo XVIII la distinción entre monstruo y payaso fue claramente salvada cuando Joseph Grimaldi nos dio al primer payaso moderno de circo.

En su novela de 1869, “El hombre que ríe”, Victor Hugo contó la historia de un hombre que vivía a finales del siglo XVI y que se negó a seguir los decretos del Rey Jacobo II de Inglaterra, lo que desataría la furia del rey y por lo que sentenciaría a aquel hombre a muerte. Sin embargo, el tirano también sentenció a su descendencia, pues por su desobediencia condenó también a su hijo. A causa de esto, el niño fue sometido a un procedimiento quirúrgico que lo obligaría a “sonreír” por el resto de su vida. Abandonado y sin familia, el desfigurado niño de nombre Gwynplaine sufrirá una serie de desgracias a causa de aquel insensato capricho aristócrata.

Por aquel entonces, Victor Hugo vivía en el exilio en la isla de Guernese, Francia, después de que ciertos aristócratas franceses se indignaron por la forma en que fueron retratados en sus novelas anteriores: “Los Miserables” y “El jorobado de Notre Dame”. Y aunque “El hombre que ríe” no es la novela más famosa del escritor francés, a principios de los años veinte ya se había convertido en una obra de teatro y dos películas: la primera de Francia, la segunda de Alemania. 


La obra, que no deja de ser una aguda crítica a la aristocracia europea, tiene como antecedente las gestas revolucionarias retratadas en “Los miserables” y “El jorobado de Notre Dame”.


La adaptación al cine en América


Después del éxito que tuvo la adaptación fílmica de “El jorobado de Notre Dame”, los ejecutivos de la Universal pensaron que la obra “El hombre que ríe” tenía lo suficiente para ser una película de mucha recaudación. Así que en 1927 Universal obtuvo los derechos de la obra y llamó a Lon Chaney para el papel principal. Sin embargo, Chaney ya no estaba disponible, pues había firmado contrato con Metro-Goldwyn, por lo que tuvieron que recurrir al actor Conrad Veidt.

Con la dirección asegurada de Paul Leni (“The Cat and the Canary”, 1927), los estudios Universal llamaron a las mismas personas encargadas del diseñó los sets del “Fantasma de la Ópera” (btw, están increíbles), con el propósito de obtener ese expresionismo estético que tanto caracterizaba a las películas europeas de la época a cargo de directores como Robert Wiene, Murnau y Fritz Lang. El maquillaje en «El hombre que ríe» estuvo a cargo del magnífico Jack Pierce, el mismo maquillista de Boris Karloff en “Frankestein” de 1931.


El joker


Es bien sabido que Gwynplaine, el personaje central de “El hombre que ríe” fue la principal inspiración para que en 1940, Bob Kane y Bill Finger le hicieran algunas cuantas modificaciones a su diseño y así crear a uno de los villanos más célebres en la historia, el Joker. 

Por lo que Conrad Veidt se convirtió en la base para la creación del payaso del crimen que todos conocemos y que tan mal interpretó Jared Leto.


Ópera cinema


Con el objetivo de llevar la ópera a un público más amplio, la asociación civil Offenbach Opereta Studio decidió fusionar la música con el cine. Con el concepto de Ópera Cinema, Oswaldo Martín del Campo y Martha Llamas, con su equipo de artistas y técnicos, llevan al público la experiencia del cine silente musicalizado en vivo.


Con una estética similar a las de las cintas producidas por Carl Laemmle y dirigidas por Paul Leni, Tod Browning y James Whale, Ópera cinema presenta varios clásicos del cine y el teatro mientras cantantes prestan sus voces a los personajes en escena.


Este domingo 28 de Febrero, a las 19:00hrs, Ópera Cinema presentará “El hombre que ríe” y “La capa” en autocinema Coyote. Con un costo de 500 pesos por automóvil sin límite pasajeros. Una buena oportunidad para una nueva experiencia audio-visual.

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