Álvaro Diaz

¿Cómo fue que el acento puertorriqueño pasó de ser catalogado “pobre lingüísticamente” a ser uno de los más fetichizados?

Hace unos meses, en una peda conocí a un productor musical venezolano, me contó que le era muy difícil trabajar con reguetoneros mexas. En ese entonces mi compa de peda le estaba produciendo una canción a un influencer, un tiktoker blanco y veinteañero que quería hacer reguetón.

Pero su principal contratiempo, según me dijo, era el nulo flow del acento mexicano: “el acento neutral no tiene tanto flow como el de un colombiano, un venezolano o un puertorriqueño. Esos acentos son muy musicales”.

En ese mismo momento, a lo lejos el influencer, que quería cantar reguetón, no paraba de hablar en un acento suuuperfake, una mezcla rara entre la jerga del habitante promedio de Polanco y el slang puertorriqueño de serie de Netlix.

Pero en serio ¿contextualmente qué es lo que tuvo que pasar para que un blanquito veinteañero tiktoker decidiera hablar como puertorriqueño? ¿En qué momento el acento se convirtió en fetiche bajo la mirada blanca? Es decir, ¿en qué momento el acento barrial comenzó a ser cool?

Alvarito Díaz y la jerga Puertorriqueña

Hace unos meses el Flowcast, con Hector Elí, lanzó su episodio #4, con el musico puertorriqueño Álvaro Díaz. Durante el programa el artista habló sobre la exclusión que sufrían los puertorriqueños, por hablar como puertorriqueños.

“En Puerto Rico nos decían ´tú no puedes hablar como puertorriqueño´, por eso escuchas las entrevistas viejas de Don Omar y tú lo escuchas hablando (habla en tono neutro) pero es porque nos metían en la cabeza que no podíamos hablar como nosotros hablamos”.

¿Qué llevó a los primeros reguetoneros a intentar hablar en un tono neutral?

El acento es una manera de hablar que toma forma a través de una combinación geográfica, clase social, educación, etnicidad e idioma materno y el acento puertorriqueño está ligado al barrio, al guetto, es la representación de la periferia económica, política y lingüística.

De acuerdo con Roberto Rey Agudo, académico de la Universidad Dartmouth, la gente discrimina en contra de las personas que se consideran foráneas lingüísticas. El estatus privilegiado del acento estándar se origina, claro está, en la educación y el poder socioeconómico.

Según Agudo, el acento estándar no tiene que ser el mismo que el acento del estatus más alto. Simplemente es el acento dominante, el que se escucha con mayor frecuencia en los medios, el que se considera neutral.

Los acentos foráneos o de periferia (que no son estándar) están infrarrepresentados en los medios y es probable que se les estereotipe o se haga burla de ellos.

Estos juicios sociales estigmatizaron el acento puertorriqueño por muuucho tiempo. Vuelvo a citar a Rey Agudo: “La noción del acento neutral es tan generalizada que los hablantes con acentos estigmatizados suelen internalizar el prejuicio al que se enfrentan”.

El nuevo Mainstream y romper la barrera

La aparición del reguetón puertorriqueño y sus derivaciones hicieron que ese acento originario saliera de la periferia, cuestionando la ilusión de que hay una forma de hablar única y neutral.

El efecto cultural de la música puertorriqueña y su impacto global hicieron que los músicos puertorriqueños se reapropiaran de la jerga barrial y dejaran de lado la exigencia del acento neutral.

Al punto, que hoy tenemos a artistas como Álvaro Díaz lanzando al mercado discos llenos de slang puertorriqueño, también artistas sudamericanos dramatizando aún más su acento y facheritos imitando, como fetiche, el nuevo acento dominante de la música urbana en español.

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