Durante mucho tiempo hemos pensado que la inteligencia, la abstracción y otros procesos cognitivos son exclusivos de los humanos. Pero esto no es así, muchos estudios se han hecho para medir y evidenciar las habilidades cognitivas y emocionales de los primates no humanos. En estas investigaciones se ha mostrado que los primates tienen su propia cultura, memoria numérica, percepción de un sentido de la justicia, muestra de empatía o altruismo entre individuos. Y así como tienen facultades cognitivas similares a las de los humanos también pueden sufrir trastornos mentales.

En un paper llamado: Una investigación preliminar sobre la evaluación de psicopatologías en un grupo de chimpancés ex-mascotas, Yulan Úbeda, doctora en personalidad, bienestar y psicopatologías animales de la Universidad de Girona, junto con su equipo, evaluaron las más de 200 patologías que se incluyen en el Manual de Diagnóstico y Estadística de Trastornos, el principal sistema de clasificación de enfermedades mentales usado en humanos, para entender el comportamiento de los chimpancés que han sido utilizados como mascotas o entretenimiento.

Los 23 chimpancés que participaron en este estudio habían sido mascotas o habían trabajado en circos, programas de televisión, películas o como entretenimiento turístico. El resultado fue el establecimiento de nueve categorías de trastornos mentales en chimpancés muy similares a las de los seres humanos: trastornos relacionados con la ansiedad, el trauma y los factores de estrés; trastornos disruptivos, de control de impulsos y de conducta; trastornos depresivos; trastornos de ansiedad; trastornos del neurodesarrollo; trastornos bipolares; desórdenes desinhibidos; trastornos parafílicos y estrés postraumático y derivado de los abusos que sufrieron en el pasado.

Estos trastornos pueden ocurrir, en primer lugar, “porque son separados de sus madres a muy temprana edad, lo que provoca una interrupción del vínculo y apego emocional madre-cría, que en libertad se prolonga durante los primeros cinco años de vida. En segundo lugar, estos animales viven en un ambiente muy humanizado, siendo cuidados por personas que carecen de la experiencia y el conocimiento necesario para mantener a estos animales en unas condiciones básicas de bienestar y salud. En relación con los chimpancés utilizados en el mundo del espectáculo, participan frecuentemente en actividades como la realización de películas, programas televisivos, anuncios, espectáculos circenses o reclamos turísticos, entre otros. En estos casos, pueden ser sometidos a entrenamientos forzados, que en ocasiones incluyen maltrato físico”.

Estudios como el de la doctora Yulan y su equipo, demuestras que los primates no humanos también pueden sufrir traumas derivados de abusos y malos cuidados, proporcionando un apoyo empírico a las organizaciones científicas y de conservación que están pidiendo el fin del uso de chimpancés en la industria del entretenimiento.

Es necesaria la creación de medidas legislativas que regulen la tenencia y uso de estos animales. Pero además, este tipo de análisis deberían extrapolarse a todo tipo de animales expuestos a situaciones de abuso o maltrato con el fin de no caer en una protección especista.