Khabib Nurmagomedov, el campeón ruso indiscutido del peso ligero en la UFC, anunció hoy su retiro después de su victoria sobre el norteamericano, Justin Gaethje.

Entre lagrimas, el campeón ruso anunció su retiro, dejando la racha invicta más larga en la historia de las mma hasta ahora, 29-0. Dos veces campeón del mundo en sambo y campeón indiscutido de la UFC, Khabib pertenece a la etnia avar, que ocupa gran parte del área montañosa en Daguestán donde práctican, mayoritariamente, el islam suní.

Su religión y sus costumbres le trajeron muchos inconvenientes en el mundo occidental. Usualmente vapuleado y abucheado por la afición, Khabib sufrió el estigma y los señalamientos por practicar una religión como el islam. En el 2018 el luchador se vio en medio de la polémica debido a su respuesta machista a una pregunta hecha por una periodista en la que se le pedía que externará algún consejo para todas aquellas mujeres que desean iniciarse en las mma. A lo que el luchador respondió: «Para las mujeres tengo un muy buen consejo… Sean unas luchadoras dentro de sus casas”. Y remató: «un consejo más… todo el tiempo “acaben» con sus maridos”.

La ex campeona y luchadora de la UFC, Miesha Tate, respondió a Khabib en una entrevista:

“Entiendo que es una cuestión cultural…pero tiene que darse cuenta que el mundo es un lugar muy grande y si quieres encontrar una mujer que te sirva y que “termine” contigo todo el tiempo, ¡increíble! Pero no proyectes eso sobre todo el mundo. Y no le digas a todas aquellas mujeres que buscan luchar y pelear, o hacer cualquier otra cosa en su vida, que no deben tomar la oportunidad. Eso es extremadamente ignorante…No me gustan ese tipo de actitudes, no se deben difundir por el mundo. Si eso es lo que piensas, guárdatelo para ti mismo porque hay mujeres que disfrutan este deporte y que contribuyen a tu cheque. Son esas cosas las que no me hacen fan de Khabib, lo que es triste porque pienso que es un gran atleta…Toda mi carrera he estado peleando contra ese tipo de actitudes y él es uno de esos hombres que hubieran interferido en mi camino”.

A khabib también se le ha acusado de machismo por no saludar a sus entrevistadoras de mano o beso, o por no entrenar con mujeres, argumentando que su religión no se lo permite. Incluso PETA pidió el despido del peleador a la UFC porque se hizo público un video en el que él, siendo apenas un niño, peleaba con un cachorro de oso. El propio Connor McGregor -alias McNugget- en una acción de muy mal gustó, se burló de la esposa del ruso al compararla con una “toalla” por llevar puesta la burka, mofándose así de sus costumbres y prácticas islámicas.

Khabib es un gran atleta, que a base de esfuerzo y compromiso se ha convertido en una leyenda dentro del deporte. Aunque su carrera se ha visto marcada por este tipo de incidentes en los que sus costumbres y religión confrontan directamente los valores occidentales. ¿Hasta dónde es legitimo juzgar y señalar las costumbres de una visión de mundo distinta a la nuestra? Porque en el otro extremo tenemos la visión absolutista en la que los valores occidentales se asumen como los únicos y verdaderos, justificando así su incursión a lo largo del mundo, eliminado cualquier tipo de diferencia y pluralidad. El mundo ha sido testigo reiteradas veces de esos absolutismos, sean occidentales u orientales, y el resultado siempre ha sido el mismo: la barbarie.

Hoy Khabib anunció su retiro, después de su primera pelea sin su padre en la esquina, Abdulmanap Nurmagomedov -quien falleció por complicaciones debido a la Covid-. El ruso dijo sobre el octágono que después de que su madre le dijera que no lo quiere ver pelear más si no está su padre, ha decidido retirarse invicto. Sin duda, uno de los luchadores más grandes del deporte y que nos invita a pensar en los límites éticos que existen entre los diferentes sistemas de valores que hábitan y constituyen este mundo.

Con el retiro de Khabib el título queda vacante, lo que representa una oportunidad para Gaethje y demás peleadores de la división como Dustin Poirier y Connor McNugget.