Cuando Tobe Hooper estrenó “La Masacre de Texas” en 1974, Estados Unidos había atravesado agudos momentos y transformaciones: la Guerra de Vietnam, el movimiento Hippie y los asesinatos de la familia Manson, las confrontaciones raciales, y los traumatizantes homicidios de políticos. El horror era parte de la cotidianidad, revelando su dimensión más humana. El pesimismo y desconfianza en las instituciones era el signo de aquellos tiempos.

En esta entrada exploramos algunas ideas que permiten ver la relevancia que tiene “La Masacre de Texas” en el cine y el análisis de la cultura contemporánea.

El horror está en la familia

Al igual que “Psycho” de Alfred Hitchcock, “La Masacre de Texas” retrató la monstruosidad de la condición humana. A diferencia del cine de horror de los años 30, los monstruos de ambas películas tienen una naturaleza indiscutiblemente humana. No son otredades que pertenezcan a un plano ontológico distinto al humano, sino sujetos de carne y hueso formados en una familia cuyo seno ha decaído. En ambas, el origen del horror está depositado en el núcleo familiar. Después de Vietnam nada quedó en pie, ni siquiera la institución más básica de la sociedad: la Familia.

Leatherface NO es un Slasher

Para el teórico del cine, Rick Worland, Leatherface no puede considerarse un slasher. Aplicado a Leatherface, el término resulta completamente anacrónico, pues su utilización consciente llegaría algunos años después. Pero sobre todo, “La Masacre de Texas” no refleja la premisa básica del subgénero: “stalk and slash”, ni se centra en el número y variedad de las víctimas, sino en la familia como origen y receptáculo de la maldad y perversidad.

La interpretación conservadora

Para el teórico de cine Robin Wood, “La Masacre de Texas” es una historia en la que un grupo de jóvenes simpatizantes de la contracultura son asesinados reaccionariamente por una familia que habita al sur de los Estados Unidos, en uno de los estados más conservadores de ese país. Desde su perspectiva, este hecho convierte a “La Masacre de Texas” en una película que reafirma al tradicionalismo sobre la contracultura.

La lucha de privilegios

Para Carol Clover, “La Masacre de Texas” es una representación malvada de la clase proletaria. Lo que simboliza la manifestación de una neurosis fundamentalmente burguesa donde los protagonistas, blancos, clasemedieros y hippies, son acosados y violentados por representantes de una clase subalterna y marginada, caracterizada por la deformación física y moral, la violencia, la falta de higiene, la irracionalidad y la perversidad.

En este sentido, “La Masacre de Texas” puede verse como una violenta lucha entre privilegiados y no privilegiados. En esta lucha descarnada, un grupo de citadinos tendrá que luchar cuerpo a cuerpo contra su alteridad, deberá dormir a la intemperie, pasar hambre y frio, o incluso matar para sobrevivir. Todo esto sin respaldo de la ley y el estado. “La Masacre de Texas” plantea un escenario donde el privilegiado perece a manos del no privilegiado, una venganza de la clase marginal.

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