Cohen Joplin acostón

“Chelsea Hotel #2” es una de las canciones más emblemáticas del cantautor Leonard Cohen. La canción ha sido interpretada por Regina Spektor, Rufus Wainwright, Lloyd Cole y hasta Lana del Rey.

Incluida en uno de los mejores álbumes del cantante, “New Skin for Old Ceremony” de 1974, la canción cuenta el encuentro amoroso entre dos personas que apenas se conocen pero que deciden pasar la noche juntos en una habitación del legendario Hotel Chelsea, situado en 222 West 23rd Street y cuyas habitaciones albergaron a figuras como Mark Twain, Charles Bukowski, William S. Burroughs, Jackson Pollock, Jimmy Hendrix, Bob Dylan, Arthur Miller y Thomas Wolf, por mencionar algunos.

La letra de la canción es bastante explícita, no requiere de interpretaciones:

I remember you well in the Chelsea Hotel
You were talkin’ so brave and so sweet
Givin’ me head on the unmade bed
While the limousines wait in the street

Cohen comenzó a escribir “Chelsea Hotel #2” en 1971, sentado en el bar de un restaurante polinesio en Miami. Aunque los acontecimientos que relata la canción transcurrieron en el invierno de 1967 en la ciudad de New York.

Según cuenta el propio Cohen durante un concierto en el Carnagie Hall, en aquella noche se encontraba cabizbajo por la baja apreciación que tenía su música, por lo que decidió salir a caminar y despejar sus pensamientos. Primero paró en Bronco Burger y se comió una hamburguesa con queso, “no ayudó en nada”. Luego se dirigió a la White Horse Tavern, una vieja taberna que era centro de reunión de escritores y poetas: “Fui a la White Horse Tavern buscando a Dylan Thomas, pero Dylan Thomas estaba muerto”.

Habiendo fracasado, una vez más, regresó al Hotel Chelsea cerca de las tres de la mañana. Cruzó el lobby y tomó el elevador. La puerta se abrió, dio un paso hacia dentro y puso el dedo sobre el botón que lo llevaría al piso de su habitación. Lo que Cohen no sabía es que esa madrugada no tomaría el elevador solo. Una chica de unos 25 años (él tenía 34), con el cabello salvajemente alborotado y vestida como si estuviera recién salida de Woodstock, se unió a su breve viaje de ascenso por los pasillos del Chelsea.

El ascensor subió un piso, dos, mientras Leonard reunía valor: “¿buscas a alguien?”, dijo al fin. Ella contesto: “sí, busco a Kris Kristofferson”. Era claro que la imagen que Cohen tenía de sí mismo no se comparaba ni con la mitad de la imagen del guapo y talentoso compositor Kristofferson. Pero en ese momento no le importó y volvió su rostro diciendo: “señorita, tiene suerte, yo soy Kris Kristofferson”.

En 1967, afirma Leonard: “eran tiempos generosos. Aunque ella sabía que yo era alguien más bajito que Kris Kristofferson, nunca dijo nada. Una enorme generosidad prevalecía en esas terribles décadas”.

La residente del cuarto 411 decidió salir del elevador y pasar la noche con Cohen. Así fue como Leonard y Janis tuvieron su fugaz idilio. Ella y su banda, Big Brother and the Holding Company, se encontraban en la ciudad grabando su segundo álbum, Cheap Thrills, en el mismo estudio de Columbia que se usó para grabar el disco debut de Cohen, «Songs of Leonard Cohen».

“Ella no me buscaba a mí, estaba buscando a Kris Kristofferson; yo no la buscaba a ella, estaba buscando a Brigitte Bardot. Pero caímos en los brazos del otro como por una especie de proceso de eliminación”. No cabe duda que el eros es una agonía incumplida, y esa noche se reunieron, en una habitación de hotel, dos agonizantes:


I remember you well in Chelsea Hotel
You were famous, your heart was a legend
You told me again you preferred handsome men
But for me you would make an exception

And clenching your fist for the ones like us
Who are oppressed by the figures of beauty
You fixed yourself, you said: Well, never mind
We are ugly but we have the music

Janis y Leonard se despidieron al amanecer. No se volverían a ver más que por mera casualidad:

I don’t mean to suggest that I loved you the best
I can’t keep track of each fallen robin
I remember you well in Chelsea Hotel
That’s all, I don’t even think of you that often

“La última vez que la vi fue en la 23rd Street. Me dijo ‘Hey viejo, ¿estás en la ciudad para leerle poesía a las viejitas?’ Así es como ella veía mi carrera”. Tres años después de aquel encuentro en el Chelsea, el 4 de octubre, Janis perdería la vida por una sobredosis de heroína. Y como a veces sucede con la vida, dos días antes Janis había grabado «Me and Bobby McGee«, escrita por el guapo Kristofferson.


Muchos años después, a mediados de los 90’s, Cohen se arrepentiría de su indiscreción al revelar su frugal amor con Janis y se referiría a ese episodio como “la única indiscreción de mi carrera”. Si el amor frugal no fuera esta mezcla insoluble de carne y agonía, no tendríamos «Chelsea Hotel #2».

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