Hablar del origen de un género literario, cualquiera que este sea, es muy complicado. Todo es una suma de influencias y relaciones que por algún motivo llegan a converger en algún punto del tiempo. Sin embargo, en lo que respecta al Cyberpunk es posible señalar algunas circunstancias que influyeron en su consolidación.

Por ejemplo: el capitalismo exacerbado de Margaret Thatcher y las políticas anticomunistas de Ronald Reagan. Las ideas políticas y económicas del Capitalismo, así como su crítica, son una parte fundamental del Cyberpunk, hasta el grado en que Frederic Jameson ha definido el movimiento como la expresión literaria suprema del capitalismo tardío, en la que se muestra la realidad de las corporaciones transnacionales y su paranoia global.

Pero, ¿Qué podemos decir respecto a los orígenes del Cyberpunk?

El término “Cyberpunk” es usado para designar aquellas visiones distópicas del futuro en las cuales se combina la tecnología avanzada con las culturas marginales. Originalmente el término fue utilizado para referirse al movimiento literario encabezado por lxs escritorxs Pat Cadigan, Bruce Sterling, William Gibson y John Shirley.

El término “Cyberpunk” apareció por primera vez en 1980 como el título de un cuento escrito por Bruce Bethke, en el que se relata la historia de unos niños que viven inmersos en una sociedad tecnológica. Cuando se le preguntó a Bruce por la manera en qué se le ocurrió el término, respondió:

“Supongo que de la forma en la que nace cualquier palabra nueva: a través de la síntesis. Cogí un puñado de raíces (cibernético, tecno, y demás) y las mezclé con un montón de términos para la juventud socialmente mal vista, y probé varias combinaciones hasta que una simplemente sonó bien”.

Aunque el término fue ideado por Bethke, su auge como referencia a un movimiento literario se lo debemos a Gardner Dozois, otro escritor de Sci-Fi. Pero no fue hasta 1986 cuando la designación “Cyberpunk” se volvió una parte esencial del mainstream gracias a una antología de textos editada por Bruce Sterling, con el título: “Mirrorshades, The Cyberpunk Antology”, en la que se recoge una serie de textos con varios rasgos en común.

Esta antología sirvió para impulsar un nuevo movimiento que pretendía decodificar las complejidades de la era tecnocultural y que se oponía a los escenarios ficticios planteados por otras obras de ciencia-ficción como “Dune” de Frank Herbert y “The Foundation” de Issac Asimov .

Varios elementos característicos del Cyberpunk, como la cyborización de la experiencia, la fusión de la High-Tech con la subcultura, y la globalización rampante, ya aparecen desde algunos textos de William Burroughs, Roger Zelasny y Aldous Huxley.

Por ejemplo, Zelasny fue el primero en utilizar el término “ciberespacio» para designar el espacio virtual creado con medios cibernéticos. Huxley ya había retratado la distopía de la ingeniera social y John Brunner planteó un futuro distópico dominado por siniestras corporaciones y el consumismo tecnológico.

En otras palabras, ya desde los años 60’s y 70’s se fue desarrollando la idea o convicción presente en el Cyberpunk, de que la tecnología daría una nueva forma a la sociedad global, y que este proceso estaría dirigido por las grandes compañías internacionales.

La publicación del manga Akira, entre 1982 y 1990, así como su adaptación al anime en 1988, catapultaron este (sub) género no solo en diferentes medios audiovisuales sino también a nivel de consumo de masas. La aparición de “Blade Runner” (1982) y “Ghost in the Shell” (1989) terminaron por encumbrar la distopía tecnológica en luces neón que prevalece hasta nuestros días.

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