The “Silence of the Lambs», conocida en México como “El silencio de los inocentes” fue una novela escrita por Thomas Harris que se publicó por primera vez en el año de 1988. Dos años después, en 1991, el director de cine Jonathan Demme realizó una adaptación cinematográfica de la novela, la cual fue protagonizada por Jodie Foster en el papel de Clarice Starling; Scott Glenn como Jack Crawford; Ted Levine como Buffalo Bill; y Anthony Hopkins como el médico caníbal, Hannibal Lecter.

Es sabido que durante los noventas el cine de horror no gozaba de muy buena fama, de modo que muchas películas del género fueron promocionadas bajo la denominación “Thriller psicológico”, esperando que así la gente acudiera a las salas de cine. Incluso “Scream” (1996) de Wes Craven fue promocionada como un thriller de ese tipo.

Sin embargo, “El silencio de los inocentes” es una gran película de horror, con uno de los monstruos/asesinos más memorables en la historia de Hollywood, el Dr. Hannibal Lecter. Un psiquiatra con una larga carrera académica y publicaciones en los mejores journals, pero que no deja de ser un sanguinario y temible asesino caníbal, con una notable inteligencia aprisionada por el incontenible deseo de nuevas experiencias que rayan en lo inhumano y animal.

En la obra de Thomas Harris se presenta el surgimiento de las nuevas ciencias del comportamiento que por aquel entonces se comenzaban a gestar en las divisiones académicas del FBI. Harris había trabajado como periodista dedicado a cubrir la nota roja, lo que ayudó al desarrollo y aspectos técnicos de su obra, creando así el canon para el thriller de terror psicopático que tanto conocemos hoy en día. Fue en una de estas investigaciones periodísticas donde Harris encontró la inspiración para su personaje Hannibal Lecter. Específicamente, en el extinto penal del Topo Chico en la ciudad de Monterrey.

En el prólogo a la edición conmemorativa del 25 aniversario de la publicación de su novela, Harris cuenta cómo viajó al penal del Topo Chicho para entrevistarse con Dykes Askew Simmons, un texano que mató a tres hermanos: Manuel, Hilda y Martha Pérez Villagómez. Simmons, recluido en aquel penal había intentando escapar, recibiendo un disparo durante su intento. La entrevista con Harris tenía como objetivo indagar en ese incidente.

Cuando Thomas Harris se entrevistó con Simmons, este le contó cómo el médico de la prisión le había salvado la vida luego de aquel disparo. Por lo que el periodista decidió entrevistarse también con el médico. Según cuenta el propio Harris, quedó impresionado de la inteligencia y buenos modales del Dr. Salazar. Ambos hablaron largo y tendido sobre la psicología del asesino y las víctimas, así como del miedo al tormento y la culpa. Según relata Harris, al médico le caracterizaba una aguda inteligencia, así como modales atentos y cordiales. En un momento de la entrevista, Salazar comentó que a la clínica de la prisión llegaban pacientes de las inmediaciones de la ciudad para atenderse sin pagar un solo peso, y que él mismo los atendía con gusto dentro de la prisión.

Thomas Harris

Al concluir su encuentro, Harris le extendió su tarjeta al Dr. Salazar, invitándolo a un nuevo encuentro si acaso él decidía viajar un día a Texas. El Dr. le contestó que lo haría encantado, y que en su próximo viaje se daría un tiempo para visitarlo. Al momento, ambos se despidieron, pues el Dr. tenía pacientes que atender, por lo que un guardia condujo a Harris hacia la salida. Una vez pasada la reja de seguridad Harris le preguntó al guardia:

“¿Durante cuánto tiempo ha trabajado el Dr. Salazar aquí en la prisión?”

A lo que el guardia contesto:

“¡Hombre! ¿No sabes quién es?»

“No”, dijo Harris, “Únicamente hablamos sobre el caso Simmons”.

El guardia lo miró y con una mirada casi compasiva le dijo:

“El doctor es un asesino. Como cirujano, puede empacar sorprendentemente a sus víctimas dentro de una pequeña caja. Él nunca abandonará este sitio, está loco”.

“¿Loco?”, espetó Harris, “Pero si vi pacientes entrar a su oficina”.

A lo que el guardia reaccionó diciendo:

“Bueno, él no está loco con los pobres”.

Aquella tarde, Harris había sido la propia Clarice Starling, y el Dr. Salazar el mismísimo Hannibal Lecter. Harris confesaría que aquel encuentro con el médico del penal del Topo Chico le ayudaría a dar forma al personaje más temible y sanguinario de su saga. No cabe duda que nunca se puede anticipar la génesis de las ideas.

El nombre de Dr. Salazar no es un nombre real, sino un seudónimo bajo el cual se esconde una verdadera identidad. Todo parece indicar que el nombre de aquel médico era en realidad Alfredo Ballí Treviño. Un médico que siendo muy joven mató, desangró, descuartizó y metió en una caja a su víctima, Jesús Castillo Rangel, en 1959.

Se cuenta que el mismo Ballí se jactaba de haber realizado cortes perfectos en su víctima, “sin tocar el hueso”, decía. Tras confesar el crimen de su supuesto amante, Ballí fue declarado culpable de los delitos de homicidio calificado, inhumación clandestina y usurpación de profesión. Fue condenado a muerte, pero por pertenecer a una poderosa familia de Monterrey y por su comportamiento y servicios en prisión, la condena mutó a una pena de 20 años. Ballí fue el último mexicano en recibir una condena de muerte en el país.

En 1981 el médico salió de prisión. Montó un dispensario, puesto que ya no tenía licencia, donde atendía a gente pobre de manera gratuita. Falleció a los 80 años de edad en 2010. Tres años después se sabría que él había sido la inspiración para Hannibal Lecter.

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