La actriz Paty Navidad, lleva varios meses usando su cuenta de tuiter para difundir teorías de la conspiración. En sus últimos tuits ha invitado a los mexicanos que radican en Estados Unidos a votar por Trump, como única opción viable para luchar contra el Nuevo orden mundial dictatorial, ideológico, comunistoide, socialista y tiránico. En otros tuits ha asegurado que el coronavirus fue creado por las farmacéuticas como parte del plan de la élite oscura, método de control masivo y reducción de la población y que la nueva normalidad no es más que el nuevo “des-orden mundial” en el que el planeta verá la llegada de seres del espacio exterior.

Este tipo de teorías conspirativas son muy comunes entre las tías whitexicans como Paty Navidad. ¿Pero por qué «berg@s» somos tan susceptibles a estas teorías de la conspiración?

Un equipo de investigación de Atlanta clasificó varios perfiles que buscan ser claros al respecto. Por un lado está el recolector de injusticias, impulsivo y arrogante, que está ansioso por exponer la ingenuidad de todo el mundo, menos la suya. Otro es el tipic@ solitario, nervioso, indiferente y malhumorado en el que quizás se incluyan a las personas de edad avanzada y que viven solas.

Las teorías de la conspiración ofrecen a este tipo de personas un contrapeso psicológico, una sensación de control a partir de una narrativa interna con la que pretenden encontrarle sentido a un mundo que parece no tenerlo. Por ejemplo, Benedict Carey escribió en el NYT que la creencia de que las farmacéuticas inventan enfermedades con el fin de vender sus productos puede ofrecer un mecanismo para procesar un diagnóstico grave que aparece de la nada.

En otro estudio, titulado “Looking Under the Tinfoil Hat” y publicado en línea por el Journal of Personality, se afirma que entre los rasgos de personalidad relacionados con las creencias conspirativas se encuentran: la presuntuosidad, la impulsividad egocéntrica, la ausencia de compasión, y los niveles elevados de estados depresivos y ansiedad. Otro rasgo presente en las personas que comparten las teorías conspirativas también es el llamado “psicoticismo”.


El psicoticismo es un rasgo del trastorno esquizotípico de la personalidad, que se caracteriza en parte por “creencias extrañas y pensamiento mágico”, e “ideas paranoicas”. Estos rasgos pueden acentuarse cuando las personas están consternadas debido a alguna situación estresante y extraordinaria, como una pandemia.


Gordon Pennyccol, cientifico conductual de la escuela de negocios de la Universidad de Regina, en Saskatchewan, aseveró que “por regla general, la gente no quiere difundir contenidos falsos”, “Pero en un momento como éste, cuando la gente está preocupada por el virus, los titulares como ‘La vitamina C cura la COVID’ o ‘Todo es un engaño’ tienden a circular ampliamente. Estos llegan a tu tí@ loc@, quien luego las comparte en el grupo familiar del guasap.