Vincent Castiglia es un artista afincado en Nueva York, pintor y tatuador, que trabaja exclusivamente con sangre humana. Este fluido además de tener un papel primordial en la constitución física del cuerpo, también tiene un fuerte carácter simbólico.

La sangre es un tejido vivo formado por líquidos y sólidos. La parte líquida, llamada plasma, contiene agua, sales y proteínas. Más de la mitad del cuerpo es plasma. La parte sólida de la sangre contiene glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. De manera que, las pinturas hechas por Castiglia están pintadas con lo que él mismo llama: “carne líquida”.

A diferencia de otros pigmentos, la sangre es un tejido vivo que anima no solamente al cuerpo de Castiglia, sino también a sus pinturas. Así, el realismo que caracteriza cada una de sus obras no se limita al ámbito de lo estético, sino que se extiende hasta las fronteras de lo orgánico. Es decir, el realismo en la obra de Castiglia no es una mera ilusión óptica causada por el nivel de detalle, sino que es una transferencia real de carne y vida. Esta estrecha relación entre obra y artista no solamente disuelve nuestras categorías de lo vivo y lo muerto, lo orgánico y lo inorgánico, sino también la barrera que se levanta entre el artista y su arte. Castiglia y sus pinturas, están hechos del mismo material orgánico, de la misma fuente de vida. La sangre que anima y sostiene las funciones biológicas de la humanidad de Castiglia, es la misma que da forma, embellece y posibilita cada una de sus pinturas.

En palabras del propio Vincent: “No puedo imaginar un proceso de transformación más personal, por el cual tu pensamiento y las emociones más íntimas puedan llegar a convertirse en piezas físicas de arte. O un punto de contacto entre tú y lo etéreo».

El empleo de sangre en sus pinturas, añade una ineludible dimensión biológica y existencial a su arte. En cada una de estas pinturas puede apreciarse el ciclo biológico que va del nacimiento a la descomposición, del crecimiento y la decadencia, como un espejo pictórico de la endeble condición humana. Temas como la muerte, la fugacidad de la vida y las trampas de la mortalidad son recurrentes en su trabajo.

Vincent utiliza brochas, pinceles, acuarelas y sangre que almacena en tubos de extracción y agujas, la cual disuelve con agua para lograr diferentes tonalidades. El proceso siempre va de las luces a las sombras, colocando capas sobre capas en la superficie de la pintura, de la misma forma en que el cuerpo biológico se construye estructura sobre estructura, tejido sobre tejido, teniendo como base el amasijo de huesos que somos todxs.

Con más de una década de trayectoria, Vincent Castiglia se ha consolidado como uno de los artistas más sobresalientes del surrealismo oscuro o como él mismo le ha llamado: “Surrealismo figurado”. Incluso fue el primer artista estadounidense en recibir una invitación para montar una exposición individual en la galería del Museo H.R. Giger

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