Stanislav Krawczyk nació en 1984 en la ciudad de Mykolaiv al sur de Ucrania, a muy temprana edad fue diagnosticado con parálisis cerebral. En aquellos años, Ucrania era un país afectado por conflictos bélicos, que llevaron al país al colapso económico. Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania había tomado el control de Ucrania, mientras que Rusia se aferró a la tierra fértil después de la guerra. Finalmente, en 1991, Ucrania declaró su independencia.

Pero la agotada y destruida Ucrania correría la suerte de muchos otros países que tuvieron que luchar por su independencia: la “libertad” no llegaría sin condiciones. Ucrania siguió dependiendo de activos rusos como la gasolina y el petróleo, su economía no estuvo completamente equipada para una supervivencia independiente. De 1990 a 1994, el PIB del país se redujo a la mitad y su economía se desplomó en caída libre a lo largo de la década. Durante los noventa, Ucrania fue una nación marcada por el sello independentista: la inestabilidad política.

La infancia de Stanislav ocurrió en este clima político, pasó su niñez en las ruinas de una Ucrania rota, moviéndose de un hospital a otro. Sin los cuidados fisiológicos y psicológicos adecuados. Stan fue colocado en salas de hospital junto con pacientes mentales profundamente perturbados.

Stanislav recuerda ser testigo de las distintas formas en que los niños eran aterrorizados en esos hospitales, compara su estancia en esos centros de atención como «un viaje con LSD o una horrible, horrible pesadilla; era como vivir en una película de terror”.

Stanislav vivió en hospitales de Jarkov, Odessa y Kiev desde que tenía 6 años hasta los 25 aproximadamente. Recuerda sus 16 años con notable dolor, pues a esa edad se le realizaron una serie de cirugías para reparar sus piernas. La operación a la que fue sometido requirió que un cirujano le rompiera las piernas para volver a ensamblarlas y enderezarlas, fue un proceso tan largo y una recuperación tan difícil que Stanislav apenas y salió bien librado.

Las cirugías y la recuperación tomaron alrededor de tres años, y durante ese tiempo llevó un reproductor de DVD y un televisor al hospital. En el menú de películas que Stanislav disfrutaba en su internamiento, las de horror eran el plato fuerte. En su habitación se reunían con él, para ver la televisión, otros niños que se encontraban internados. La mayoría de ellos eran chiquillos de barrio, huérfanos que habían sido abandonados por sus padres, y que nunca habían visto la televisión. Stanislav recuerda con gusto las reuniones en su habitación mientras comían hamburguesas:“Gracias a mí”, dice Stan, “se enteraron de Clive Barker. Les di Hellraiser “.

Fue en uno de estos hospitales, durante una serie de cirugías correctivas, que Stan terminó sus estudios de arte. Canalizar su dolor y sufrimiento en papel se convirtió en una salida tanto para la agonía de la parálisis cerebral como para la agonía del aislamiento social al que fue sometido. Stanislav asegura que la sociedad jamás lo reconoció como una persona “normal”, y que durante su recuperación fue investigado por agentes del gobierno ante la preocupación de que los tonos oscuros e inquietantes de su obra significaran que estaba loco o era peligroso.

Stanislav describe que durante su proceso de curación no tenía ninguna esperanza. “El arte”, afirma, “fue una forma de medicina para mí. Sobreviví en los hospitales principalmente porque hacía mi arte todos los días, tratando de tirar todo lo negativo al papel, todo el dolor que estaba dentro de mí. Este arte del dolor me salva”.

A los 30 años, Stan dejó Ucrania y se mudó a Los Ángeles, lo que le ha permitido exponer su obra en distintas galerías de Estados Unidos y Europa. Su nombre ha cobrado relevancia en la escena, lo que le ha permitido compartir cartel con artistas relevantes dentro del Dark Art como Clive Barker, Chet Zar, Colin Christian, Vaughn Belak y Ben Templesmith.

Stan también ha presentado su obra en grupo y en solitario, a veces bajo la curaduría de Chet Zar en Copro Gallerie, Last Rites en Nueva York; Hyaena Gallery en Burbank; Ars Memoria en Chicago; Transmetropolitan Gallery en Orlando; y Das Museum of Porn in Art en Zurich, entre otras.

Actualmente, Stan se encuentra trabajando en el proyecto Raw Doll Steak, un proyecto de Dark Art y Softcore conformado por una serie de retratos hechos con lápiz labial sobre papel en los que Stan retrata a su musa, la modelo rusa babyshka_diy. Se espera que esta obra pueda ser exhibida en solitario.

Si deseas, puedes adquirir su trabajo impreso y encuadernado a través de la plataforma para comercio artístico bigcartel.com. Su libro titulado “Sketches of Pain” cuenta con prefacios de Zar y Wayne Allen Sallee, el enigmático escritor de “The Holly Terror”. También tiene un libro en colaboración con el ilustrador Christophe Szpajdel, titulado “Archaic Modernism, The Art of Christophe Szpajdel”, lanzado apenas el año pasado.

Stan sigue combatiendo sus demonios, pero ya no en un hospital de Ucrania, sino en la escena Dark Art de Hollywood. “Mi historia”, afirma Stan, “es la historia de un hombre que sobrevivió y pudo escapar de una pesadilla» . Stan también publica su trabajo a través de su cuenta de Instagram, la cual tiene más de 65 000 seguidores

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