A ellos les encanta la gasolina: Empoderamiento y motores

A ellos les gusta la gasolina

Hace unos años una morra twiteó que el video de Saoko, de la Rosalía, le causaba “ecoansiedad” y el internet explotó. La llamaron ridícula, que sobrepensaba el video y bueno hasta la llamaron postmo idiota.

Pero sabemos que si algo abunda en Twitter es gente que quiere explicar cosas y ridiculizar morras. Y la verdad @Zarh_Bloom tenía razón.

“Unpopular opinion: a mí “saoko” solo me provoca ecoansiedad: esta glorificación de los combustibles fósiles, este empoderamiento que pasa por el $ y las motos. Si de verdad nos preocupa el cambio climático, hay que cuestionar los valores que transmite la cultura popular”.

En un contexto de cambio climático, olas de calor 🥵 y en dónde prácticamente ningún lugar del mundo tiene aire libre de contaminación, ya tenemos que empezar a cuestionar nuestra relación con los motores y su representación en el mainstream.

Este texto, tengo que hacer la aclaración, está lejos de ser un artículo serio, sino pretende ser todo lo contrario, funciona más como una intuición o una inquietud, que un artículo en forma.

La admiración por los motores

La admiración por los motores y la máquina empezó por allá, a inicios del siglo XX, con movimientos vanguardistas como el Futurismo Italiano y el Estridentismo en el contexto mexicano.

El Futurismo Italiano prácticamente profesaba una fascinación por las nuevas industrias y por los motores. Para estos dudes, el pasado no era algo digno de admirar, proclamaban la belleza del nuevo siglo XX y decían que había más belleza en los motores que en la pintura y la escultura clásica.

Su manifiesto decía:  “Declaramos… una nueva belleza, la belleza de la velocidad. Un coche de carreras… es más hermoso que la Victoria de Samotracia“.

El Estridentismo adaptó estas ideas al contexto mexicano, también negaron todo el arte clásico, incluyendo a los Contemporáneos (el crew de Vasconcelos) se plantaron unos buenos beef con estos y de queer y homosexuales nos los bajaron,  admiraron los motores y por supuesto ligaron al motor y la industrialización a un concepto cien por ciento heterosexual.

Si algo une estas vanguardias y a la cultura actual es la admiración por el motor, por el entorno urbano y el empoderamiento a través de los motores.

Masculinidad tradicional y los motores

En la escena urbana, los motores cumplen la función de expresar empoderamiento, a través de ellos se reafirma la condición de poder y de dominio sobre otras mujeres y otras  masculinidades.

La escena urbana plantea una identidad masculina basada en el arquetipo del ONVRE, el macho, el sujeto masculino en posición de poder económico y social, rodeado de mujeres, con gran desempeño sexual, lujos, y por supuesto motores (autos deportivos, motos, jets privados, yates, helicópteros), violento (un claro ejemplo es el uso de armas o autos militarizados) y que mantiene su dominio sobre otros hombres.

masculinidades y motores

En el performance de la heterosexualidad es capital evidenciar la virilidad, y esta virilidad también llega a expresarse a través de los motores, desde un carro deportivo hasta las cadenas de diamantes que presentan los protagonistas en los videos musicales, son indispensables para remarcar su heterosexualidad.

Cómo señala el sociólogo R.W Conell, en su descripción de la identidad masculina, es necesario para los hombres mantener su dominio sobre las mujeres y otros hombres con una masculinidad inferior.

La construcción de los cuerpos cyborg no es un futuro lejano, es una realidad contemporánea de la que somos dependientes. Hablar de …

El universo de “Dune”, tanto en el libro como en la versión de Villeneuve, se construye en gran medida sobre el imaginario islámico.