Annihilation (2018) es una película dirigida por Alex Garland, basada en la novela homónima (2014) de Jeff VanderMeer. Entre la novela y la película hay notables diferencias. Mientras Annihilation (2014) es la primera entrega de una trilogía, la adaptación fílmica es una ficción autoconlusiva con una identidad propia.

Sin embargo, ambas obras se articulan alrededor de un elemento central: la aparición del Área X. Una extraña zona geográfica que se rige bajo sus propias leyes físicas y donde cualquier conocimiento científico humano se torna irrelevante. Dentro del Área X, la vida no-humana florece exponencialmente, y cualquier persona que logre salir de ella lo hace completamente transformado.

¿Qué tipo de lugar es el Área X? Una primera aproximación nos haría pensar que es un área diseñada por alguna inteligencia alienígena, y colocada aquí en la Tierra. Pero las referencias que el propio VanderMeer ha hecho a la “Dark Ecology” de Thimothy Morton nos sugieren que el Área X funciona como la analogía de una nueva visión del mundo y sus problemas ecológicos: los “hiperobjetos” o “Flat Ontology”

Sin duda, el Área X es un entorno de transición donde una cosa se convierte en otra. Un pasaje que transita entre lo conocido y lo extraño (en el sentido lovecraftiano). Lovecraft usó el término «extraño» para describir su propio trabajo y el de otros escritores. Que, sin ser necesariamente sobrenaturales y metafísicos, tienen como objetivo crear un sentimiento de pavor, asombro y terror. Al respecto Lovecraft escribió:

“Los niños siempre tendrán miedo de la oscuridad, y los hombres con mentes sensibles siempre temblarán al pensar en los mundos ocultos e insondables de vida extraña que pueden latir en los abismos más allá de las estrellas, o presionar horriblemente nuestro propio globo en dimensiones impías que solo los muertos y los aturdidos por la luna pueden vislumbrar.“

En su libro “Hyperobjects: Philosophy and Ecology after the End of the World”, Timothy Morton acuña el término «hiperobjetos» para describir eventos, sistemas o procesos, que son demasiado complejos y que están distribuidos de forma masiva en el espacio y el tiempo. Los agujeros negros son hiperobjetos; la totalidad de los materiales nucleares, como el uranio y el plutonio, es un hiperobjeto; el calentamiento global y la extinción masiva de especies también son hiperobjetos. Esto es, objetos que podemos conocer únicamente a través de sus efectos locales pero que trascienden cualquier tipo de medición humana. La realidad se devela fascinante, horrorosa y poderosa.

La realidad de estos hiperobjetos no es relativa al conocimiento humano. El calentamiento global, en tanto hiperobjeto, está ahí independientemente de que pensemos en él o no. Y la única manera que tenemos de conocerle y estudiarle es a través de sus efectos locales. Esto provoca, que en la ontología de los hiperobjetos el ser humano se vea desplazado del centro, sumergido en una ontología de la no-diferencia y donde lo humano no tiene mayor jerarquía que lo no-humano (Flat Ontology).

En términos de Morton, el Área X es un hiperobjeto. Durante toda la saga de VanderMeer los intentos de Southern Reach por teorizar y «pensar» el Área X son lamentablemente inadecuados. Pues el Área X está más allá de cualquier posibilidad de conceptualización. Su extrañeza trasciende nuestros conceptos de lo “natural” o “antinatural”.

Por ello no resulta extraño que Morton recurra a Lovecraft para describir cómo es vivir entre hiperobjetos:

«Las ondas de gravedad del «comienzo de los tiempos «están pasando ahora mismo a través de mi cuerpo desde el borde del universo. Es como si estuviéramos dentro de un pulpo gigantesco. HP Lovecraft imagina al dios Cthulhu de esta manera. Cthulhu habita en un Ciudad no-euclidiana, al igual que el espacio-tiempo gaussiano. Al comprender los hiperobjetos, el pensamiento humano ha convocado a entidades similares a Cthulhu en el espacio social, psíquico y filosófico. La obsesión filosófica contemporánea con lo monstruoso proporciona una salida refrescante de los pensamientos a escala humana. Es extremadamente saludable saber no sólo que hay seres monstruosos, sino que hay seres que no son puramente pensables, cuyo ser no está directamente correlacionado con cualquier tipo de pensamiento.“

Las teorías ecológicas contemporáneas le han dado a Lovecraft un lugar preponderante. En su manifiesto «Uncivilisation» y en las antologías anuales que han producido durante los últimos años, los escritores de Dark Mountain, como Morton, han intentado pensar en la ecología después del fin del mundo. En palabras de «Uncivilisation»:

«Y así nos encontramos, todos juntos, temblando al borde de un cambio tan masivo que no tenemos forma de medirlo. Ninguno de nosotros sabe dónde mirar, pero todos sabemos que no debemos mirar hacia abajo. En secreto , todos pensamos que estamos condenados: incluso los políticos piensan esto; incluso los ambientalistas. Algunos de nosotros lo solucionamos yendo de compras. Algunos lo manejamos con la esperanza de que sea cierto. Algunos se rinden desesperados. Algunos trabajan frenéticamente para intentar defenderse de la tormenta que se avecina. Nuestra pregunta es: ¿qué pasaría si miramos hacia abajo? ¿Sería tan malo como imaginamos? ¿Qué podríamos ver? ¿Podría ser bueno para nosotros? Creemos que es hora de mirar hacia abajo «.

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