¿Cómo fueron los primeros años del Sida en México?
¿Cómo fueron los primeros años del Sida en México?

El estigma que se han formado alrededor del VIH-Sida ha sido uno de los mayores obstáculos para combatir este problema de salud pública. El cómo los razonamientos tradicionalistas han afectado y propiciado el desarrollo de la enfermedad, se puede ejemplificar en los primeros años del síndrome en México.

En 1983 se diagnosticó el primer caso de VIH-Sida en México. En 1985 ya había treinta y dos casos notificados, aunque seguramente el número era mayor. Para el 86 gracias a una mayor presencia de pruebas de detección, el número creció a sesenta y ocho, y gran parte de los casos positivos eran hombres homosexuales.

Primeros años de la enfermedad en México

El periodista Guillermo Osorno, en su libro Tengo que morir todas las noches: Una crónica de los ochenta, el underground y la cultura gay describe los primeros años del VIH-Sida como “terribles”, donde los pacientes de VIH no tenían esperanzas y los médicos solo trataban de hidratarlos, darles suplementos alimenticios para combatir algunas infecciones, mientras esperaban a que murieran.

En 1986 comenzaron a circular las primeras campañas de información, destinadas principalmente a la comunidad homosexual y bisexual del país. Pero aquellas campañas lejos de crear conciencia despertaron la homofobia de la sociedad mexicana.

Por ejemplo, en 1987, en Mérida, Yucatán comenzaron a difundirse algunos volantes firmados por la asociación Juventud, Amor y Familia, dichas publicaciones invitaban a la población a denunciar a los homosexuales para expulsarlos de sus trabajos y de la comunidad.

Poco después en estados como Campeche y Quintana Roo autoridades locales cerraron bares y expulsaron a personas abiertamente homosexuales. En Veracruz, socios de clubes nocturnos pidieron al presidente municipal de San Andrés Tuxtla la expulsión de homosexuales. En la comunidad se inició una persecución encabezada por la policía municipal. La iglesia y grupos de maestros apoyaron la cacería en el estado.

Persecución y homofobia

El diario La Jornada fue uno de los medios que reaccionaron al contexto, en un comunicado editorial escribieron: “estamos ante hechos que se antojan calcados de los tiempos de quemas de herejes, éstos ocurren aquí y ahora en cuatro estados de la República mexicana”.

Por aquellas fechas la Iglesia Católica y un grupo de ultraderecha Profamilia y en contra del aborto criticaron al Estado mexicano por las campañas de prevención. En 1988 la institución religiosa publicó un comunicado llamado “Moral y Sexualidad”, el cual fue firmado por el arzobispo de México.

Aunque no se hacía explícita la idea de que el Sida era un castigo divino, en el documento se lee: “¿No será que dios, a través de la naturaleza tan repetidamente vejada por el desenfreno en la búsqueda tan sólo del placer sexual, está dando un toque de atención para que el hombre retorne a los cauces morales que él imprimió en el recto ejercicio de la sexualidad?”.

También puedes leer:

Cuestionamiento de campañas

Incluso las campañas que promovían el uso del condón fueron cuestionadas por grupos religiosos. El semanario Proceso rescata la opinión de Jorge Serrano, líder provida, que criticó que se promoviera el uso del condón y no se cuestionara la homosexualidad, que ya estaba siendo perseguida: “Es algo como así, como si quisieran decir: si tienes hábitos homosexuales sigue con ellos, pero usa condón”.

Según Guillermo Osorno, incluso grandes medios como Televisa se negaron a transmitir campañas gubernamentales. La llegada del Sida terminó por derrumbar los avances que la comunidad había logrado. Todas las batallas políticas y culturales logradas en esa misma década se vieron eclipsadas por esta persecución, rigidez ideológica y prejuicios del México bronco y macho de los ochenta.