Hace 10 años Dan Bilzerian apareció en las redes sociales, volviéndose famoso en Instagram. Era el macho alfa por excelencia, el prototipo más alto de la masculinidad idealizada: fuerte, grande, barbón, millonario, guapo, rodeado de mujeres, armas, yates, casas, coches y demás lujos. Se convirtió en la aspiración de miles de incautos que tras la pantalla de su celular soñaban con un estilo de vida parecido al suyo. Pero hoy sabemos que todo fue un engaño.

Los problemas legales dentro de su compañía en la industria del cañabais, IGNITE, han dejado al descubierto la farsa que envuelve a este personaje. Todo comenzó cuando un CEO de IGNITE se percató que Bilzerian incluía en los gastos de la empresa sus enormes fiestas, sus yates, sus casas, sus modelos, etc., como gastos de mercadotecnia. Pues Bilzerian aseguraba que sus 32 millones de seguidores en IG eran también sus clientes potenciales, vendiéndoles la aspiración de un modelo de vida inalcanzable. Pero la bronca se presentó cuando los números de la empresa comenzaron a reportar perdidas millonarias, y según cálculos, la empresa no sobreviviría al 2020.

Todos aseguran que Dan Bilzerian es solamente el rostro frente a la pantalla, que el verdadero encargado del negocio es su padre, Paul Bilzerian, quien lleva las riendas de la empresa desde otro país. El problema es que a Paul se le ha prohibido, por orden federal de Estados Unidos, participar en el mundo financiero y en cualquier tipo de negocio que sea público. Pues en 1993 la Comisión de Valores y Bolsa de EU lo acusó de fraude fiscal y fue multado con 62 millones de dólares. Pero antes de que el Estado le quitara su dinero, Paul dejó un fideicomiso a nombre de su hijo, Dan Bilzerian.

Cuando se le pregunta a Dan por el origen de su dinero, no admite que éste se obtuvo gracias a los fraudes, lavado de dinero y saqueos de su padre. Por el contrario, ha dicho que todo su dinero lo obtuvo jugando al póker, aunque no figura en ninguna lista top de jugadores profesionales. Y las veces que ha participado en alguna liga no ha llegado ni al lugar 100. Como excusa, Dan asegura que no le gusta presumir sus habilidades en el juego, además de que él solamente juega con millonarios y en privado.

Pero esa es solo una mentira de las muchas que cuenta Bilzerian, hace poco se descubrió que todos los bienes que Dan presume en IG son alquilados, las casas, los coches, los yates, los jets, incluso hasta las modelos que siempre le acompañan.

Bilzerian no es el prototipo de hombre emprendedor que hizo su dinero a base de esfuerzo y trabajo, es el máximo expositor del fraude de las redes sociales que a base de engaños atrae a cientos, miles, y millones de incautos haciéndoles creer cosas que no son. Que vende una idea de éxito y felicidad inalcanzable por el simple hecho de ser irreal.

Porque mientras tú trabajas en un oficina y apenas llegas a fin de mes, Bilzerian se dedica a jugar al póker y disfrutar de sus millones con mujeres en su cama o piscina, millones que heredó de su padre y además fueron obtenidos a partir del fraude y el engaño. En redes, Bilzerian vendió a sus millones de seguidores una historia de éxito y masculinidad completamente falsa. En cada post te decía: “mira, estoy viviendo la vida que tú sueñas. Soy el hombre que tú quieres ser”. Pero Dan Bilzerian no es más que un hombre inseguro que intenta ser alguien que no es, y que de paso, engaña a otros hombres también inseguros que intentan ser alguien que no son.

En las redes sociales todos somos parte del círculo de la inmundicia y el fake.