El existencialismo de Barbie

Barbie es una película existencialista en la que la muerte aparece siempre como posibilidad y destino.
Ha pasado el tiempo y pienso que todavía sigue siendo el momento adecuado para hablar de Barbie, película dirigida y co-escrita por la prometedora Greta Gerwig. La película molestó a muchxs y obsesionó a otrxs. Y no, no tengo pensado escribir sobre las razones de esta polarización, sino sobre lo que considero un evento canónico dentro de la película: el momento en que Barbie tiene un despertar de conciencia respecto a su finitud.
Casi al iniciar la película Barbie despierta de un largo sueño con la certeza de la muerte, y en ese momento su circunstancia se transforma: decide abandonar BarbieLand con el objetivo de encontrarse en el mundo real. La aparición de la certeza de la muerte y la finitud es la antesala de la conciencia del mundo. El guiño de Gerwig al existencialismo es bastante explícito, Barbie es una road movie en la que la protagonista reconoce la muerte como parte de un destino ineludible del ser, como el límite temporal absoluto que persigue a la imaginación y delimita el horizonte de lo pensable.

La temporalidad de Barbie

El existencialismo se extiende también a otras escenas, por ejemplo, cuando Barbie se encuentra en una parada de autobús con una anciana (Ann Roth, conocida diseñadora de vestuario). En la escena las dos mujeres, pertenecientes a generaciones y universos diferentes, se miran de frente e intercambian un diálogo muy corto, pero que cinematográficamente dice mucho. “Usted es hermosa”, le comenta Barbie a Ann Roth, a lo que ella responde sonriendo:“Lo sé”.
Esta escena es muy importante porque muestra la primera vez que Barbie atestigua la temporalidad del cuerpo. En BarbieLand las personas no envejecen, los cuerpos plásticos permanecen inalterados. La temporalidad no es un evento real y tampoco lo es la muerte. En cambio, en el mundo real, Barbie descubre que la finitud traza una temporalidad ineludible: la certidumbre del envejecimiento y la muerte.
Esta revelación parece no asustarle, por el contrario, la recibe sonriente y conmovida. Como aceptando el sentido del absurdo. Barbie es una película existencialista en la que la muerte aparece siempre como posibilidad y destino, o como afirma Heidegger: “La muerte es una posibilidad de ser de la que el Dasein mismo tiene que hacerse cargo cada vez”.
Pero a diferencia del nihilismo y pesimismo que caracteriza al existencialismo, y en el que la muerte no le da sentido a la vida, sino al contrario, le resta cualquier significación. En Barbie la muerte es ruptura y quiebre, pero nunca vacío.

La crítica

La crítica ha sido dura con el origen y tratamiento de Barbie, pues la película se asume como un producto de Mattel, con toda la lógica de la producción y distribución de los productos de mercado. En este sentido, Barbie no explora las consecuencias últimas de los planteamientos existencialistas, estos se diluyen en el rosa de la reconciliación con las estructuras dominantes. No hay reordenamiento o deconstrucción. La película aparenta reconciliar a Barbie consigo misma, pero al final la reconciliación es con las estructuras dominantes.

“Debí esperar afuera de la galería a que mi amigo llegara para entrar con él” giraba por mi cabeza mientras formaba parte, …

No les voy a mentir, el proyecto musical de Danny Flow resultaba muuuy atractivo ¿por qué? Porque después de tanto Reguetón/Pop, necesitábamos …