Para pensadores como Marx, la tecnología sería la gran emancipadora de la humanidad. Para Asimov, los robots serían los centinelas que velarían por el futuro de la raza humana y su supervivencia. Para el poeta y novelista Richard Brautigan una ecología cibernética liberaría a las personas de sus obligaciones permitiéndoles regresar a la vida idílica de la naturaleza. Para los transhumanistas, la tecnología permitirá suplir las deficiencias del cuerpo humano llevándolo a un nuevo estadio. Para el Cyberpunk, en cambio, lo único que nos depara el futuro es un infierno de luces de neón e intervenciones biotecnológicas.

Ningún otro subgénero de la Sci-Fi es tan crítico a la propaganda transhumanista como el Cyberpunk. Aunque en el Cyberpunk se cuentan historias donde cuerpos y mentes son alterados mediante implantes tecnológicos y las fronteras entre lo orgánico y lo artificial son difusas, este subgénero no comparte el optimismo de las visiones transhumanistas.

El transhumanismo es un movimiento intelectual que propone superar los límites naturales de la humanidad mediante el mejoramiento tecnológico y, eventualmente, la separación de la mente del cuerpo humano. Su objetivo es la trascendencia: exceder los límites que definen los aspectos menos deseados de la condición humana.

La crítica del Cyberpunk al movimiento transhumanista consiste en señalar el marco social y económico en el que se despliega la tecnología: el Capitalismo. Los mecanismos de poder, la exclusión social, la xenofobia, y la pobreza harán que las desigualdades sociales se intensifiquen y con ello el acceso a la tecnología.

¿Qué pasará con aquellos que no puedan tener acceso a las promesas del Transhumanismo?

El Transhumanismo es la renovación del humanismo ilustrado. Perpetúa los ideales impuestos durante la Ilustración: el progreso, la racionalidad, el método científico, la individualidad. El optimismo transhumanista ignora el contexto capitalista en el que surge la tecnología, donde las injusticias, la inequidad y la exclusión son la constante. El Cyberpunk abraza esa condición y plantea un futuro distópico donde las grandes corporaciones han segregado a la sociedad y acrecentado la brecha entre pobres y ricos.

El Cyberpunk es la distopía antiilustrada. Los ideales de la ilustración ocultos en el Capitalismo solo tienen un destino en el imaginario cyberpunk: la decadencia. Desde lo marginal, el antihéroe Cyberpunk busca derrocar el poder siniestro de las corporaciones transnacionales, perforar al Capital y su orden.

El Cyberpunk resiste al Capital. Es la expresión de la realidad de las corporaciones transnacionales y su paranoia global.

¡Arriba el Cyberpunk! ¡Arriba la Resistencia al biopoder del biocapital!

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