La tiradera: ¿Medición de masculinidades o de talento?

Tiradera y reguetón son dos cosas inseparables, es una característica inalienable del reguetón, esto se debe en buena medida a sus raíces en el hiphop.

De acuerdo a Pablito Wilson, en su libro Reguetón: del coronel a despacito, la palabra “tirar” tiene un significado ambiguo. El verbo tirar puede ser sinónimo de ir, llamar, coquetear, enviar o lanzar e incluso disparar.

Tirar es una palabra barrial, también hace referencia a un término usado por dealers, para decir que entregaron droga. Este término, parte del argot barrial, fue adoptada por esa misma escena nacida en la periferia, en el barrio. En la escena musical “tirar o tiradera” se utiliza para describir la práctica de provocar al otro, por medio de canciones.

Se pueden identificar tres tipos de “tiraderas”: la artística, la personal y la que es parte de una  estrategia de marketing.

La primera sirve para medir talento, muy similar al trip de las batallas de Freestyle o las batallas de B-boying. La segunda se utiliza para enfrentar personas, una manera de desahogo para resolver conflictos personales, y la tercera solo funciona para proyectar a los artistas implicados.

Un claro ejemplo de este último fue lo ocurrido entre el reguetonero boricua Arcángel y el productor Cosculluela, tiradera que inició como estrategia de marketing pero se volvió algo personal.

Para músicos como Byant Myers es mejor renunciar a este tipo de provocaciones: “Los que están en la cima de la montaña: Maluma, Wisin, Daddy, no están en eso. Ninguna de los que me han tirado, están en mi liga, están en mi nivel, ninguno tiene más chavos (pesos, dólares) que yo”.

La tiradera cómo medición de heterosexualidades

La tiradera básicamente es una medición de fuerzas, de poderes, de heterosexualidades, una medición de bolas.

De acuerdo con el productor boricua Montana The Producer, la tiradera es una resolución sana a los problemas, “hoy en día en Puerto Rico no se habla, aquí la gente actúa… eso sí, también tengo que remarcar que jamás en mi vida conocí una persona que al escuchar una disculpa se calme tan rápido como un puertorriqueño, para ellos palabras simples bastan”.

Si bien la tiradera es un elemento característico del reguetón, sigue siendo generando controversia dentro de la escena.

“Lo que no me gusta son las tiraderas”, dice el locutor puertorriqueño Javier Ortiz, “Sí me gusta cuando se convierte en batallas liricales, pero cuando se van un poco más allá, no me gustan. Inclusive yo puse como regla siempre y a todos los artistas, que no le estrenaba tiraeras a ninguno”.

Quien piensa muy similar es Vico C, uno de los reguetoneros que iniciaron el movimiento: “A mi me gustaría que existiera solo en lo artístico, que nos tiráramos como artistas… Lo que está mal de la tiraera es cuando entran en cosas personales, cuando quieren humillar la persona”.

Sin embargo, también existen artistas como Polaco, que ven la tiradera como una cuestión de prestigio, “Tú tienes que acudir a la tiraera para implantar un respeto y seguir haciendo tu camino”.

Opinión muy similar a la del freestyler Arkano, “Aunque al principio se vea que es un formato de confrontación, que hay mucha agresividad, que hay violencia verbal, el respeto está por encima de todo. Y yo creo que eso lo dejamos patente y se nota y siempre nos damos un abrazo al terminar y en nuestras entrevistas defendemos ese discurso y siempre hacemos ver que la cosa no va más allá del escenario. De hecho, yo creo que eso es lo bonito: poder canalizar con rimas la violencia que llevamos dentro como seres humanos y no llevarlo a un plano que sea mucho más masivo”.

Para músicos como Byant Myers es mejor renunciar a este tipo de provocaciones: “Los que están en la cima de la montaña: Maluma, Wisin, Daddy, no están en eso. Ninguna de los que me han tirado, están en mi liga, están en mi nivel, ninguno tiene más chavos (pesos, dólares) que yo”.

Sin embargo, nos guste o no, nos parezca una buena estrategia de marketing o no, o un cliché dentro del género y sus masculinidades, la tiradera ya no es solo un ejercicio, sino se convirtió en un movimiento cultural vital para comprender a la escena reguetonera

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