Escena del crimen: desaparición en el hotel cecil

Los filmes de horror reflejan ciertos ideales, valores y miedos de un determinado periodo histórico y social. A veces esos miedos se atrincheran en un espacio físico delimitado por paredes de concreto o cualquier otro límite geográfico (de ahí que las fronteras tengan una enorme relevancia en el horror).

Es bien sabido que el género abreva directamente del nacimiento de la literatura gótica del siglo XVIII, con textos como “El castillo de Otranto” o “Los misterios de Udolfo”. A finales de la década de los 70’s, el gótico americano acogió dos obras emblemáticas en las que “las casas malditas” o “embrujadas”, clara herencia del goticismo europeo, son el leitmotif de la trama: Amityville Horror (1979) y The Shinning (1980). En ambos casos, el protagonista es un espacio físico, bien delimitado, que acecha y amenaza la salud mental y física de sus habitantes. Mención especial requiere el relato y la adaptación de la obra de Shirley Jackson, “The haunting of Hill House”.

Este mismo leitmotif se repite en la nueva miniserie de Netflix, “Escena del Crimen: desaparición en el Hotel Cecil”. Y así como “Amityville Horror” y “The Shinning” fueron una respuesta natural a la disolución de la familia americana tradicional, “Escena del crimen” es una reacción a los miedos más terribles de esta última decena de años: la desigualdad y la exclusión social.

Pero volviendo hacia atrás, en The Shining, Stephen King cuenta una historia gótica en la que Jack Torrance, un profesor y escritor, acepta un puesto como vigilante de un hotel llamado Overlook, ubicado en lo más alto de las montañas de Colorado, sin saber que el lugar está maldito. Tan pronto como Jack y su familia se instalan en el hotel, él empieza a sufrir inquietantes trastornos de personalidad. El insomnio, la incomunicación con el exterior y al interior de su familia, el invierno, el estrés y sus propios fantasmas interiores, harán que Jack se vea inmerso en una espiral de locura y violencia.

Pero si en lugar de pensar en el Hotel Overlook (cuyo referente real es el Hotel Stanley situado a 8 kilometros de la entrada al Parque Nacional de las Montañas Rocosas), nos transportamos al downtown de Los Ángeles, nos encontraremos frente a uno de los hoteles más enigmáticos de la historia contemporánea occidental: el Hotel Cecil, o también llamado Hotel Muerte o El Suicida.

The infamous Hotel Cecil was named a historic-cultural monument by the City Council in a unanimous 10-0 vote in Los Angeles, California on February 28, 2017 The hotel, built in 1924, has been the scene of at least 15 murders and suicides as well as the temporary home of serial killers Richard Ramirez and Jack Unterweger. It’s most recent tragedy was when 21-year-old Canadian Elisa Lam’s naked body was found in the building’s rooftop water tank after guests had complained about the taste of the water. / AFP / Mark RALSTON (Photo credit should read MARK RALSTON/AFP/Getty Images)

Inaugurado en 1927, la Gran Depresión detuvo las glamorosas pretensiones del Hotel Cecil y los dueños se vieron obligados a abaratar los precios y alquilar las habitaciones a largo plazo. El hotel registra un exorbitante número de suicidios y asesinatos. Dos famosos asesinos en serie vivieron en ese hotel: Richard Ramírez y Jack Unterweger. De hecho, el Hotel Cecil fue también el lugar donde vieron por última vez a Elizabeth Short, la dalia negra. El Hotel Cecil ha llegado a registrar 80 muertes en su interior en un periodo de solo 10 años.

Sin duda, es un lugar maldito, circundado por una fuerza maligna y destructora: la exclusión y la pobreza causada por la desigualdad de oportunidades y bienestar. Ubicado en el barrio Skid Row, una zona roja poblada por vagabundos, indigentes y marginales, el Hotel Cecil ofrece alojamiento para todo aquel que pueda pagar los 10 o 14 dólares la noche. Siendo un punto de encuentro cotidiano para prostitutas, asesinos, enfermos mentales, drogadictos y vagabundos.

A ese hotel llegó Elisa Lam, una joven canadiense que viajaba por primera vez a los Estados Unidos, solamente para encontrarse con una enigmática muerte. Pues su cuerpo fue hallado en un depósito de agua en el tejado del hotel 19 días después de que se denunciara su desaparición.

Elisa Lam tenía un cuadro diagnosticado de bipolaridad, y como sucedió con Jack en el Overlook, ese cuadro se vio agudizado por las nefastas fuerzas oscuras que habitan el Hotel Cecil.

Por momentos, la investigación policiaca sobre la muerte de Elisa Lam cobra unos inquietantes tintes paranormales propios de cualquier pesquisa encabezada por Holly Gibney, la perspicaz investigadora paranormal de Stephen King. No hay rastros del agresor, ni huellas de tortura en el cuerpo, así como tampoco testigos, solo un inquietante video de cuatro minutos en el que se puede ver a Elisa Lam esconderse aterrada de un acosador invisible. Es como si a Elisa Lam la hubiese asesinado el mismo hotel. Acá puedes ver el video original grabado por las cámaras de seguridad del elevador del Hotel Cecil, el único rastro que se tiene de Elisa Lam en la noche de su desaparición:

“Escena del Crimen: desaparición en el Hotel Cecil” es una serie de Netflix que no te debes perder, y si ya conocías el caso de Elisa Lam, el tratamiento de la serie te sorprenderá.

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