Los EVA’s no son simples robots, sino entidades biomecánicas creadas artificialmente por los humanos utilizando el ADN del primer Ángel de todos: Adán. La única manera de controlar a estos seres gigantescos es a través de la sincronización psíquica que el piloto pueda lograr con su EVA, a mayor sincronización psíquica, mayor posibilidad de manejo podrá tener el piloto.

La sincronización o integración entre robot y piloto constituye un proceso de unificación y síntesis, donde la individualidad de ambos desaparece y es sustituida por una Unidad. Desde el punto de vista psicoanalítico esta sincronización representa el retorno al vientre materno. Pues a nivel de lo simbólico, el liquido LCL con el que es llenada la cabina de los EVA’s es una representación del liquido amniótico, de manera que, el piloto a través de la sincronización vuelve al útero femenino.

Ls relaciones paterno-filiales, basadas en el complejo edípico y el apego materno, permiten explicar el comportamiento de casi todos los personajes involucrados. Pues los propios EVA’s se consideran como seres vivos, emocionalmente ligados al piloto y que le defenderán física y psicológicamente de las amenazas externas.

En numerosas ocasiones, Hideaki Anno, creador de Evangelion, ha considerado su obra como una terapia personal en la que dejó plasmada sus propios sentimientos durante un largo periodo de depresión. Por lo que varias personas vieron en las marcadas personalidades de los tres pilotos, la clásica triada psicoanalítica: Shinji Ikari como representante del yo, mientras que Rei Ayanami y Asuka Langsley reflejarían el súper-yo y el ello, respectivamente.

Shinji es un adolescente de personalidad neurótica y pensamientos autodestructivos. Su yo no puede con las demandas constantes del ello, ni con el deber moral del súper-yo, viéndose gráficamente esta lucha interna en las relaciones afectivas con el sexo opuesto. Shinji busca desesperadamente el auxilio de las personas que le rodean: su madre fallecida, sus compañeras de trabajo, o su mentora, Misato Katsuragi

Rei, en cambio, representa al súper-yo de la personalidad psicoanalítica. Como piloto actúa siguiendo rígidamente las normas y directrices de le ordenan sus superiores, siendo irrelevante plantearse dilemas morales. Lo fundamental para Rei es actuar como la gente quiere o piensa que debe hacerlo.

Asuka, por su parte, es el ello en su estado más puro, representa las ambiciones, objetivos y deseos más personales de los seres humanos, sin importar la integridad de los demás.

Por otro lado, Gendo Ikari representa la figura de autoridad por excelencia, y al padre ausente. Para González-Torrents, la conflictividad psicológica, en cuyo análisis se centra la serie, revela el conflicto que viven los personajes debido a la necesidad (e imposibilidad) de ser pilotos y su relación con la imagen paterna.

Gendo, aparece como aquello que conlleva la imposibilidad para los personajes de ser individuos completos, sin fisuras: es decir, como aquello que revela la distancia ineludible entre el sujeto del enunciado y el sujeto de la enunciación.

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