House of the Rising Sun, originalmente llamada Rising Sun Blues, es una de las canciones más emblemáticas del folk estadounidense, con un tono melancólico y desgarrador cuenta la historia de una pobre alma perdida de New Orleans a la cual el destino simplemente le da la espalda.

No se conoce su origen y autoría, pues es una de esas canciones que se construyen con el tiempo, como una suerte de cadáver exquisito que se prolonga con el paso de las décadas. La primera grabación de la que se tiene registro es de Clarence Ashley y Gwen Foster en 1934. Según se dice, Ashley había aprendido la canción de su abuelo.

También se tiene registro de una versión grabada a cappella por Georgia Turner en 1937, cuando esta tenía apenas 16 años.

En 1964, la banda inglesa The Animals grabó la versión que, sin duda, es una de las más conocidas en el mundo entero. Erick Burdon, líder de la banda, comentó en alguna ocasión que escuchó la canción por primera vez en un pub de Newcastle. House of the Rising Sun interpretada por The Animals se colocó como un gran éxito, permaneciendo en el número uno de los conteos en Estados Unidos y Europa por varias semanas.

Pero antes de la famosa versión grabada por The Animals, un joven Bob Dylan de apenas 20 años, recién llegado a Nueva York, grabó una de las versiones más dolorosas y conmovedoras de House of the Rising Sun. Dylan se acababa de mudar a la gran ciudad, y tocaba en bares del circuito de música folk por unos cuantos dólares. A principios de la década de los sesenta, el folk se había unido al jazz como estilo musical preferido por los estudiantes y los bohemios del beatniks, quienes lo consideraban una alternativa más autentica al ya sobrecomercializado Rock n’ Roll.

En 1962, Dylan firmó contrato con Columbia Records para la grabación de su primer disco, el cual tuvo un costo de producción total de 402 dólares. El álbum ofrece una muestra representativa de la música que se escuchaban por aquel entonces en los bares de Nueva York y según expresa el mismo Dylan: “algunos temas los compuse yo, otros los descubrí, otros los robé”.

Y lo de robar va bastante en serio. La inclusión de House of the Rising Sun en su álbum debut le costaría su amistad con Dave Van Ronk, cantante de folk nacido en Brooklyn. Según cuenta Andy Gill en “Bob Dylan: desde Bob Dylan hasta Nashville Skyline”, la historia es la siguiente:

Van Ronk creó originalmente los arreglos de House of the Rising Sun que se pueden escuchar en el álbum homónimo de Dylan. Un día Dylan le preguntó a Van Ronk si le permitía utilizar sus arreglos dentro de la grabación de su nuevo disco, a lo que Van Ronk le contestó: “Preferiría que no lo hicieras, porque pronto voy a grabar en estudio y me gustaría incluirla en mi álbum”, refiriéndose a los arreglos de House of the Rising Sun. Pero Dylan reconoció que el tema ya había sido grabado e incluido en su álbum, y que ya no podía retirar la canción por “ordenes de Columbia Records”. Van Ronk se puso furioso y no le dirigió la palabra durante varios meses. Dylan jamás volvería a ganarse su confianza.

House of the Rising Sun es el track número diez del álbum homónimo de Bob Dylan. Y la versión es, sin duda alguna, la mejor que se ha grabado en la historia. Aunque, ahora lo sabemos, los arreglos pertenecen a otro músico y no al genio de Dylan. Pero el espíritu melancólico y furioso que Dylan le imprime a la canción no son autoría de nadie más.

Cosa curiosa, siendo que Dylan era apenas un joven, la muerte y la desolación son un tema recurrente en el álbum debut del músico. Andy Gill afirma que, de hecho, la muerte fue un tema que cautivó a Dylan desde niño. Pues según afirma Robert Shelton, a Dylan le preocupaba la idea de morir antes de haber dicho todo lo que tenía que decir, pero que, contradictoriamente, dependía en parte de este miedo para su inspiración creativa. Incluso Dylan llegó a ser bastante cínico al afirmar: “Todo este discurso sobre la igualdad…lo único que la gente tiene en común es la muerte”.

Y vaya que ese pesimismo se respira cada vez que suena su interpretación de House of the Rising Sun.

Parece que Dylan se tomó muy en serio eso de «Steal Like an Artist».

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