Para Thomas Ligotti el horror sobrenatural es, ante todo, una experiencia epistemológica (ligada al conocimiento y su posibilidad). Toda la fuerza del horror sobrenatural radica en la manifestación de seres ontológicamente imposibles, es decir, paradojas vivientes, entidades en las que se reúnen propiedades en apariencia contradictorias.

Para Ligotti, el horror se fundamenta en la terrible revelación de una única verdad: los principios que dan orden a la realidad no son racionales, lo único que existe es un caos metafísico donde lo “imposible” puede fragmentar, en cualquier momento, nuestra vulnerable realidad.

A la luz de esta definición, “Lamb” de Valdimar Jóhannsson, es una clara pieza de horror sobrenatural, en la que una paradoja viviente: una oveja humana, es adoptada por una pareja de granjeros islandeses, María (Noomi Rapace) e Ingvar (Hilmir Snær Guðnason). Afligidos por la pérdida de su hija biológica, ambos están dispuestos a criar una abominación, un cordero antropomórfico cuya existencia desafía todas las reglas de la lógica y la razón.

En este caos metafísico, donde se reúnen la mitología, el folclore, la fábula y el simbolismo cristiano, Valdimar Jóhannsson recrea un oscuro cuento de hadas sobre la maternidad, el dolor, el duelo y la fuerza de la naturaleza.

Por debajo de los elementos sobrenaturales que hacen de “Lamb” una película de horror, también se despliega un drama humano que examina las inseguridades del amor, la maternidad y la paternidad. Así como el deseo humano de crear una burbuja protectora alrededor del objeto amado y defenderlo ferozmente, al punto de la irracionalidad e ignominia. Encomienda que, claro está, no tiene otro fin más que el fracaso.

“Lamb” refleja nuestra experiencia compartida de pérdida y añoranza, pero planteando un escenario donde poco importa el tamaño de la desgracia, una vida perdida es irreparable. No importa qué tótem, fetiche, o quimera se coloque en su lugar, el vacío es infranqueable.

“Lamb” podría considerarse un cuento fantástico en el que se cuestiona el poder de la naturaleza. También se podría definir como una historia de horror folclórica común en las tradiciones europeas durante la temporada navideña, en la que un híbrido astado, cual Krampus o Julbokken, regresa para reclamar aquello que le pertenece.

La película también tiene implicaciones que le relacionan con el eco-horror, y que cuestionan la manera en que la humanidad se ha vinculado con los animales no humanos. Si bien compartimos ciertos mecanismos biológicos y herencia genética, creernos en la cima de la cadena alimenticia ha llenado a los humanos con una arrogancia de dominio eminente, perdiendo de vista que todas nuestras intervenciones en el orden natural tienen consecuencias.

La humanidad se siente con el derecho de intervenir, modificar y alterar la naturaleza, sin esperar consecuencia alguna. Sin embargo, estas consecuencias pueden ser temibles, pues a la naturaleza y sus enigmas poco le importan los sentimientos humanos, y en cualquier momento nuestra burbuja de seguridad puede caer desmoronada.

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