Los perros en el arte
Los perros en el arte

Los animales en el arte siempre han estado presentes. Desde que el ser humano comenzó a expresarse y a dejar evidencia de su cotidianidad, en las paredes de cuevas, los animales y sobre todo los perros estuvieron presentes.

En 2017 un estudio de Journal of Anthropological Archeology, firmado por María Guagnin, Angela Perri y Michael Petraglia reveló algunos de los primeros perros representados en el arte rupestre. Una escena de perros atados con correas, que data de más 8.000 años de antigüedad y encontrada al noroeste de Arabia Saudí, es prácticamente la evidencia más antigua encontrada de una representación de perros 🐶 en la historia del arte.

Perros en la pintura

Los perros han acompañado al ser humano a lo largo de su historia. Era un paso natural que estos también fueran representados en el arte. Hay una infinidad de obras que hacen referencia a los perros.

Los primeros cuadros que vincularon al arte y a los perros fueron las obras cristianas. Por ejemplo, San Roque fue uno de los personajes de la mitología cristiana que fue acompañado por un perro en sus representaciones.

Los perros también aparecieron en las obras de arte con temáticas de guerra. Un buen ejemplo de esto es el Tapiz de Bayeux, de 1080, el cual es una crónica gráfica de una campaña y una victoria. En dicho tapiz se puede ver cómo Harold prestó juramento a Guillermo. Esta crónica también narra el regreso de Harold a Inglaterra y en los bordes se observan algunos animales, entre ellos un perro.  Si bien en esta obra de artistas medievales parecen dibujos extraños, esto se debe a que en aquella época los artistas carecían de modelos para copiar, por lo cual dibujaban como niños.

Los perros también formaron parte de las obras que apelaban a un mundo idílico, a fantasías como la hecha en un calendario perteneciente a un libro de oraciones encargado por un rico duque borgoñón, al taller de los hermanos De Limburgo, Paul y Jean de Limburgo. En esta obra del 1410, se representa una fiesta anual de primavera de cortesanos. Parece una imagen vista en películas como Midsommar, donde hay personas que marchan a caballo con guirnaldas de hojas y flores, una obra con mucha pompa y colorido. La composición de la obra nos relata un escenario fantasioso, lejos de lo natural, donde también figura dos cachorritos como parte de esa simbólica fiesta de primavera.

En el renacimiento artistas como Botticelli añadieron a sus pinturas imágenes de perros, como por ejemplo en “Las pruebas de Moisés” de 1482. En la obra se puede observar a una niña cargando en sus brazos a un perro.

Los perros en la evolución de la pintura

En el arte nórdico tenemos que evocar a Jan van Eyck, este pintor emprendió el camino hacia una pintura detallada. Logró la ilusión del natural añadiendo pacientemente elementos para hacer de los cuadros un espejo del mundo visible. Van Eyk revolucionó la pintura y fue uno de los primeros pintores en utilizar aceite, en lugar de huevo, para preparar la consistencia de sus óleos, dándole mas tiempo para trabajar en la exactitud. Virtud que se muestra en el perro retratado en el cuadro “El Matrimonio Arnolfini”, de 1434. En esta pintura el pelaje del perro es tan definido como el espejo que se observa al fondo. (Y sí también creo que el protagonista del cuadro, Giovanni Arnolfini, se parece bien cabrón a Putin).

Los perros también eran utilizados en el ejercicio de la caza, una muestra de esto es la obra de “El viaje de los reyes magos a Belén”, de 1459, El cual se sitúa en la capilla del Palacio Médicis Riccardi en Florencia. La cual muestra a un perro persiguiendo a un ciervo.

Si algo nos ha enseñado la pintura es que los perros están íntimamente ligados a la cotidianidad del hombre, como lo retrató Goya en la obra “Niños con mastines”. O también lo hizo Diego Velázquez en 1659, en “Las Meninas”, donde se retrató a él mismo en una habitación junto a su hija pequeña Margarita, acompañada de sus damas de honor, un enano y un niño que juega con un perro.

Durante gran parte de la historia del arte la presencia de perros también era algo distintivo de familias aristócratas. Eran las únicas que podían retratarse. Esto lo podemos ver en el mismo Velázquez y su retrato al príncipe Felipe Próspero de España, con dos años de edad, mejillas rosas, blanco y rubio, y un cachorrito sobre una silla.

Perritos en el siglo XX

Sin embargo con la evolución de la pintura y su democratización comenzaron a parecer retratos de perros junto a ciudadanos de a pie, como el hecho por Joaquín Sorolla, que pintó a un niño con ropas pobres y con un perro en sus brazos.

La figura de los perros también puede llegar a representar y son testimonio de los cambios estéticos en el arte. Mientras que artistas como los hermanos De Limburgo, dibujaron escenario ficticios, donde los perros eran parte de ese mundo de armonía y utopía, o Jan Van Eyck y Sir Joshua Reynolds intentaron hacer perros más realistas y detallados, en la actualidad Artistas como Jeff Koons, los representa de manera más abstracta.