La poesía de Hölderlin fue sumamente relevante para el pensamiento heideggeriano. De la misma manera, la obra de Lovecraft es vital para una de las corrientes filosóficas más en boga del siglo XXI, el “realismo especulativo” o la “Ontología Orientada a Objetos” (OOO).

Para los pensadores de la OOO, el barroquismo lovecraftiano no es simplemente una cuestión de estilo, sino la manifestación de una profunda idea filosófica a la que Graham Harman ha denominado “Weird Realism” y que tiene influencias también de filósofos como Heidegger y Husserl.

La idea más conocida de OOO es el rechazo a la preeminencia de la existencia humana por encima de la existencia de los objetos no humanos. Es decir, durante muchos siglos, el paradigma filosófico moderno heredado de Descartes y consolidado por Kant, asumió que la existencia de los objetos fenoménicos estaba supeditada a la cognición humana. Por lo cual, el sello del pensamiento moderno fue el “antropocentrismo”.

La OOO sostiene, en cambio, que los objetos existen independientemente de la percepción humana y no están agotados ontológicamente por sus relaciones con otros objetos o con la cognición humana. Para los pensadores de la OOO la obra de Lovecraft gira en torno a esta premisa. Como Cthulhu y los dioses primigenios, los objetos existen en una vastedad de relaciones inagotables y dislocan a la humanidad de su posición privilegiada.

Lovecraft ha sido elogiado por el contenido de sus historias, sus seres mitológicos y su terror materialista. Sin embargo, su estilo literario abigarrado ha sido objeto de múltiples críticas. Por ejemplo, el escritor de ficción Neil Gaiman ha señalado que el barroquismo y uso excesivo de adjetivos hacen de su escritura un estilo ineficiente. No obstante, aunque su barroquismo ha sido señalado como poco atractivo, en términos filosóficos y epistemológicos resulta bastante revelador, pues nos coloca frente a una ontología de objetos que existen en sí y por sí mismos, y una epistemología pesimista en la que los límites de la cognición y el lenguaje son los barrotes que franquean nuestra prisión cognitiva.

El estilo de escritura lovecraftiano genera una dicotomía clásica del realismo, aquella en la que realidad y su accesibilidad cognitiva se separan. Por ese motivo, para Graham Harman Lovecraft es ante todo, un creador de dicotomías. Ningún otro escritor de horror está tan interesado por la división entre objetos y el poder del lenguaje, o entre los objetos y sus cualidades. A pesar de su aparente limitado interés en cuestiones de filosofía, Lovecraft es violentamente anti-idealista y anti-humeano.

Lovercraft nos recuerda, al igual que lo hace la OOO, que los seres humanos existen de la misma manera en que existen otros objetos. No somos especiales ni tenemos privilegios por encima de otros seres. Y lo único que existe en el fondo es una “Flat Ontology” donde todo está interconectado, y donde nuestros más altos sueños no son más que quimeras de un accidente al que hemos llamado conciencia. La OOO añade una nueva perspectiva a la obra lovecraftiana y nos permite verla como una herramienta filosófica para pensar problemas tan actuales como el cambio climático, el antropoceno y el especismo.

Graham Harman, profesor de filosofía de la Universidad Americana de El Cairo, fue uno de los fundadores del movimiento OOO. El término «filosofía orientada a objetos» fue acuñado por Harman en su tesis doctoral de 1999 «Ser-herramienta: elementos en una teoría de objetos”. Y en 2009, Levi Bryant reformuló la designación original de Harman como «Ontología Orientada a Objetos», dando al movimiento su nombre actual.

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