Antoine d’ Agata nació en Marsella. Hasta los 13 años quiso ser cura, pero no tardó mucho en abandonar esta idea. Así como tampoco tardó demasiado en cambiar sus estudios por las drogas y el alcohol. Siendo joven todavía, entró a trabajar en un matadero, actividad que posiblemente haya marcado su visión de la corporeidad. A principios de los 90, Antoine se interesó por la fotografía mientras vivía en New York. Allí tomó cursos en el Centro Internacional de Fotografía, donde tuvo maestros como Larry Clark y Nan Goldin.

Perderse en la noche de las ciudades, inyectarse y fumar en una habitación de Phnom Penh durante cinco noches seguidas, dormir con prostitutas y salir con ladrones se convirtió en su leitmotiv. La fotografía se volvió la documentación de sí mismo y de aquello que le rodea: la carne, las drog@s y la miseria. Antoine piensa que fotografiarse no es un arte, es activismo político y como él mismo señala en entrevista, su propósito es practicar “el fin del hastío en el vértigo epidémico del vicio como principio de vida, de conocimiento y de existencia”.

La fotografía de Antoine es un acto de afirmación de la violencia criminal, narcótica y sexual contra la Otra violencia: la económica. Aquella que degrada a millones de seres humanos sin que ni siquiera se den cuenta. Es la violencia de los que no tienen nada contra la violencia del sistema que les niega como seres humanos.

Sus primeros libros de fotografías, “De Mala Muerte» y “Mala Noche”, se publicaron en 1998, y al año siguiente Galerie Vu comenzó a distribuir su obra. En 2001, publicó “Hometown» y ganó el Premio Niépce para jóvenes fotógrafos. Continuó publicando regularmente. “Vortex and Insomnia” apareció en 2003, acompañando su exposición “1001 Nuits», que se inauguró en París en septiembre; “Estigma” se publicó en 2004 y “Manifiesto” en 2005. Antoine ha tenido desde entonces una serie de exposiciones fotográficas a lo largo y ancho del mundo.

Créditos: Antoine d’Agatha

“mi fotografía es mi propia vida, antes de empezar a fotografiar, viajé durante doce años por el mundo, y cuando tomé la primera fotografía, mi vida ya estaba hecha […] La fotografía nunca fue un pretexto para vivir de una determinada manera, fue una herramienta para seguir, para vivir con más intensidad, a menudo con mucha más intensidad que sin fotografía. No es una imagen de mí, soy yo mismo.”

Créditos: Antoine d’Agatha

En entrevista para El Pais, Antoine afirmó respecto a su obra: “A menudo mi trabajo ha sido mal entendido, reducido a una simple estética. Y eso es frustrante, porque lo que persigo es una dimensión política, teórica, y una ambición de destruir la fotografía tal y como la conocemos, pero la gente prefiere hablar del romanticismo de la noche, de la autodestrucción, de la droga…”.

Créditos: Antoine d’Agatha

“Persigo la noción de contaminación, mi papel es contaminar la fotografía contemporánea, los medios artísticos… lo que yo hago es un antídoto, o mejor, un anticuerpo del arte contemporáneo. No quiero ni convencer ni seducir a nadie”.

Créditos: Antoine d’Agatha

“El cristal y todas esas sustancias químicas te destruyen. Mi cuerpo no se ha recuperado, mis hijas [tiene cuatro] sufren, lloran… pero es la vida que he elegido. Está claro que es una derrota, que estoy medio destruido y que a veces no puedo ni hacer fotos, aunque todo eso me ha ayudado a construirme, lo esencial para mí es no renunciar. Lo peor para un ser humano es el confort”.

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