Nathy Peluso y el triunfo de la celuliti y la fibra grosa

La música de Nathy Peluso trata de alejarse del canon estético, otra forma de retratar el cuerpo, desde sí misma, un modo de representar las cosas de forma real, más habituales o naturales.

Nathy Peluso
Nathy Peluso

A partir del siglo XX el cuerpo funcionó como un tema prioritario en la nueva ideología de consumo. Los medios de comunicación y las redes sociales constantemente nos instan a estar obsesionados hacia el culto al cuerpo y su aspecto.

Dicho culto reconoce y enaltece las virtudes del cuerpo estéticamente canónico, una especie de idolatría. Así hemos hecho del cuerpo un ídolo, hemos endiosado el cuerpo bello y perfecto, provocando el rechazo a nuestra cuerpa real y su realidad vivida.

Sin embargo, este nuevo ídolo construido constituye una irrealidad estética, una devoción por la figura exterior, exclusivamente por pura apariencia o por atracción sexual. Dichos criterios describen necesidades culturales, a una arquetípica imagen del propio cuerpo y a los ideales de éxito social.

Esta estética se impone a millones de personas y cuando no conseguimos acercarnos al canon, provienen diferentes condiciones psicológicas y sociales.

La música como herramienta para combatir el canon estético

Sin embargo, con la llegada de diferentes corrientes ideológicas, estéticas y feministas, también arribó una nueva forma de hacer música, que expresa esas mismas visiones y naturalezas. Nathy Peluso es un claro ejemplo, su música trata de alejarse del canon estético, otra forma de retratar el cuerpo, desde sí misma, un modo de representar las cosas de forma real, más habituales o naturales.

Por consiguiente, es posible afirmar que la música de Nathy Peluso contienen la idea de que el territorio de la belleza comienza solo en los confines del mundo real, de los cuerpos reales, en la celuliti y en la fibra grosa.

La música de Peluso se aprecia el gusto por la carnalidad del cuerpo, su sexualidad, sus surcos y formas. En un entorno que aspira a ofrecer una imagen exterior estándar, cuerpos publicitados, como un estereotipo que sigue manteniendo modelos que provienen de la estética de la sociedad de consumo del XX: Mujeres delgadas.

Acercamientos que son imposibles pues somos cuerpos reales y naturales. Hoy el consumo del cuerpo consiste en desrealizar lo natural del mismo, anular o incluso borrar sus rasgos naturales, sus volúmenes, sus texturas, sus reservas de grasa, para luego reconstruirlo en retoques, cirugías, o incluso la dieta.

Rasgos musicales que vienen desde la propia experiencia de Nati, en una entrevista señala los problemas que le ocasionó el no cumplir con el canon físico, cuando en su infancia practicaba gimnasia.

La música de Peluso es una abierta invitación a que nuestro entender del cuerpo no se reduzca a la imagen culturalmente bella, sino que aceptemos la voluntad de nuestros cuerpos y dejemos de estar deprimidos por no alcanzar la silueta imaginaria e irreal del cuerpo perfecto.  

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