Pauline Massimo es una artista brasileña radicada en Barcelona que se ha especializado en el Shibari, el arte de la atadura.

El Shibari es visto ordinariamente como un arte erótico donde se usan cuerdas para atar a la pareja. Sin embargo, también tiene fines estéticos y espirituales. Un cuerpo atado delicadamente puede ser una forma de unir a las parejas, pero también es un acto solitario que permite la introspección y la meditación.

Historia del Shibari

Los origenes de esta técnica se remontan a Japón durante la dinastía Edo (1600-1878). Y era principalmente utilizada como un método de tortura. Con el tiempo, las técnicas fueron perfeccionándose hasta conformar el arte llamado hobaku-jutsu, cuyo objetivo era atrapar y mantener retenidos a enemigos o criminales por medio de cuerdas. 

Por aquellos tiempos, cada familia de samuráis tenía su propia técnica, y bastaba ver el tipo de cuerdas y ligadura para saber quién había realizado la atadura, así como también la clase social y el delito del detenido.

La llegada a Occidente

El Shibari fue migrando poco a poco a otros ámbitos como la atadura de vasijas y regalos para ser presentados de forma decorativa. En occidente, la técnica fue equiparada al “bondage” y el “sadomasoquismo”, enfatizando sobre todo su dimensión erótica, la cual fue aprovechada y explotada por la industria pornográfica.

Sin embargo, el shibari se trata también de un arte que busca generar un vínculo interno y externo, así como proyectar las manifestaciones más estéticas de la corporalidad al hacer del cuerpo un lienzo, pues la cuerda se teje alrededor de las piernas, el pecho, las manos, los pies, y algunas veces es decorada buscando la máxima expresión estética.

Para llevar a cabo esta práctica se necesita a una persona que será atada y a un “rigger” o atador, los cuales deben generar un vínculo, conocerse y tenerse confianza; mantener comunicación en la medida de lo posible y saber que existen sitios que no deben tener nudos porque se trata de zonas sensibles: ingles, axilas, detrás de las rodillas y codos; y otros que son puntos erógenos o que sirven como puntos de “acupuntura”. Las ataduras y la presión que se ejerce sobre puntos concretos del cuerpo se relacionan directamente con los meridianos energéticos del cuerpo humano según la medicina tradicional oriental. 

El Shibari hace que algunas personas entren en un estado de trance al ser atadas, equiparable -dicen- a la meditación o a la más profunda introspección.

La obra de Pauline

Pauline Massimo ha enfocado su trabajo en la dimensión artística del Shibari. Lo que le ha permitido sumergirse en una búsqueda personal para encontrar los canales más adecuados para aquello que quiere expresar a través de los nudos y las ataduras. Esto le ha llevado a abordar el Shibari desde otra perspectiva, una visión más naturaliza y relajada que no se encuentra vinculada al dolor necesariamente, sino al goce estético y la expresión del espíritu y la corporalidad.

Pauline Massimo construye con el cuerpo, el espacio y la cuerda, un lienzo donde la pintura, la fotografía y el performance conforman una unidad estética y espiritual, donde ella, así como también la persona atada, encuentran un camino a través del nudo y la atadura.

Si te interesa el Shibari, puedes tomar clases directamente con Pauline en su sitio web.

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