Foto: Natalia Pescador. IG: @nat0matic.

El día de ayer ocurrió un acto que debería quedar grabado en nuestra memoria. Un grupo de aproximadamente cincuenta policías, con chalecos antibalas, armas largas y gritando consignas como: “ahora si van a valer madres las pinches mujeres”, dispersó a tiros una manifestación por el feminicidio de Bianca Alejandrina Lorenzana. No hay excusa para la violencia desmedida por parte del Estado en contra de una manifestación civil. Mucho menos en un país cuyas cifras de homicidio doloso se eleva a 4.608 y 1.012 feminicidios, los datos más elevados desde que hay registros.


El incidente tuvo lugar en el municipio de Benito Juárez, cuya cabecera es Cancún. Y se da en el contexto de un estado de Quintana Roo que asegura tener solamente 12 feminicidios registrados en lo que va del año. ¿Tiene sentido una manifestación feminista en una entidad en la que solamente hay 12 casos de feminicidios registrados? Claro, lo tendría aunque la cifra fuera 1. Pero la realidad es todavía peor.


Para la opinión pública 12 feminicidios no parece ser motivo suficiente para una manifestación de casi 2 000 personas frente al palacio municipal. Mucho menos para la quema de tablas y vallas que resguardaban su entrada.

Foto: Natalia Pescador. IG: @nat0matic.


Pero la historia de Cancún y sus mujeres, es más trágica que el atentado contra las puertas del palacio municipal. Todos sabemos que la mayoría de los “Spas” en Cancún no son más que la cara maquillada de un cáncer que carcome al pueblo desde dentro: la trata de mujeres. Apenas en julio de este año se detuvieron a 13 personas responsables de una red de trata en la que se encontraron a 21 mujeres de entre 21 y 25 años. Las cuales tenían diversas nacionalidades, había catorce mujeres de Venezuela, cuatro de México y una de Argentina, Colombia y Alemania, según la Fiscalía General del estado. Todas habían sido reclutadas con engaños, se les ofrecía un buen salario como asistente personal o terapeutas de spa. Una vez instaladas les decían que la única manera de pagar sus gastos alimentarios, de salud, migratorios y transporte era a través de la prostitución.


Este mismo fantasma de explotación del deseo y la carne se extiende hasta los inocentes: las niñas y los niños. Aunque el estado de Quintana Roo niega que exista el turismo sexual, son incontables los registros de prensa que dan cuenta de este fenómeno.


Pero volviendo a lo acontecido ayer. El feminicidio de Bianca no fue el único ocurrido durante ese mismo fin de semana en la entidad. Otras dos mujeres perdieron la vida en menos de 24 hrs. Y sus cuerpos fueron hallados el sábado y el domingo por la noche. Ahora bien, ¿tiene sentido una manifestación feminista en una entidad en la que tres mujeres mueren en un mismo fin de semana? Claro que sí.

Foto: Natalia Pescador. IG: @nat0matic.


Según la periodista Eva Murillo del diario PorEsto de Quintana Roo, a pesar de que el gobierno únicamente reporta 12 feminicidios, más de 40 mujeres han perdido la vida en la entidad en lo que va de este año. La mayoría de ellas en las ciudades de Playa del Carmen y Cancún. Lo que ocurre es que de todas esas muertes solamente 12 han podido ser tipificadas como feminicidios, el resto han sido señaladas como “suicidios” o “daños colaterales”. En su nota, la periodista señala y describe al menos 27 casos de mujeres que fueron asesinadas por motivos de género y que, sin embargo, su tipificación no fue la de feminicidio.

Olimpia Coral, activista y promotora de la ya aprobada Ley Olimpia externó en sus redes:

Otras mujeres también dieron su respaldo a la protesta con el hashtag #QuintanaRooFeminicida y #JusticiaParaAlexis.

Además de los mensajes de odio que surgen de las mezquinas almas de quienes “celebran” lo acontecido la noche de ayer, que aplauden la violencia ejercida por el Estado en contra de mujeres, periodistas y civiles.

¿Tiene sentido una manifestación feminista en una entidad como Quintana Roo? Sí, y no solo ahí, también en todas partes.