Reguetón y Neoliberalismo: ¿Por qué los reguetoneros mencionan tantas marcas?

¿Por qué los reguetoneros menciona tantas marcas?

La tiradera de Residente de Calle 13 y J Balvin, en la Sesión #49 de Bzrap, ilustra los dos lados de una de las paradojas que todo rapero o reguetonero debe enfrentar: ese aspirante marginado económica y políticamente que evoluciona, la pega, y debe borrar sus orígenes, dejar de hablar el idioma del barrio para encarar el idioma de la fama y de las grandes marcas.

Esta situación dilemática de quien debe traicionar su destino de clase para realizarse. “Yo no creo en las estrellas de las plataformas digitales/ Ni en tus Billboards de cremita de pastel/Ni en tus historias de Instagram, Dolce & Gabanna y Cartier” le canta René a J Balvin, uno de los reguetoneros que más contratos ha firmado con super marcas de moda.

Mientras René es más real en la medida que respeta su origen y su pasado, J Balvin es un feka o falso por jugar el juego de las marcas y del capital. Demostrando que el ascenso de los sujetos marginados se paga con culpa (no hablando exclusivamente de Balvin, sino de otros raperos y reguetoneros que se les acusa de fake una vez que alcanzan la fama).

Reguetón y grandes marcas

Otro personaje que ha sabido hablar muy bien el idioma de las marcas es Maluma, el niño bonito del reguetón, que vive su sueño de ser icono de la moda y desde el desfile de Valentino en la Semana de la Moda de París en 2022, les dice a sus fans: “No dejen de soñar”.

La introducción del género urbano al mainstream ha abierto la puerta para que sus músicos se conviertan en el grupo más buscado para promocionar marcas. Los reguetoneros ya ocupan ese nicho que perecía destinado para los artistas pop.

Este crossover es algo re común, un proceso que era hasta natural como lo describe el puertorriqueño De la Guetto, “la asociación de estas marcas es natural… Aunque venimos de la calle, en muchas de nuestras canciones las mencionamos (a las marcas) y las vemos como algo a lo que hay que aspirar”.

Bajo este mantra los reguetoneros se han convertido en la llave de un mercado muy lucrativo. “Lo que está pasando sucedió primero con la salsa, con el hip hop y ahora nos toca a nosotros” dice Tainy, uno de los productores más famosos de la industria. 

“Estas marcas se están dando cuenta que a través de nosotros puede llegar a una multitud de personas que nos siguen y están pendientes de lo que hacemos”, concluye Tainy.

 

Reguetón y el orden neoliberal

Sin embargo, en vista de este fenómeno, la afirmación de que las marcas recurren a los reguetoneros para llegar al mercado hispano (en Estados Unidos los latinos tienen un poder de consumo de 1,7 billones de dólares) resulta irrelevante, pues es así como funciona el mercado, se debe renovar.

 Debemos remarcar, retomando a Héctor Ruvalcaba, que en el orden neoliberal lo que venden los reguetoneros no son solo marcas, sino es la propagación de un modelo de ciudadanía diseñado por el mismo mercado.

Ser fachero/reguetonero y vestir de chandal ya no es ser contracultura o sinónimo de marginado, ya es un modelo que determina actividades recreativas, usos específicos de espacios, tipos de masculinidades, gustos musicales, lenguajes y status social.

Seguir esta prescripción de identidad prefabricada también implica que ésta se incorpore como una mercancía y por tanto tenga un valor comercial.

El antropólogo Néstor García Canclini afirma que el mercado se utiliza para definir identidades que van más allá de los vínculos establecidos por nociones como las de nación y raza:

“Hombres y mujeres perciben que muchas de las preguntas propias de los ciudadanos – a dónde pertenezco y qué derechos me da, cómo puedo informarme, quién representa mis intereses – se  contestan más en el consumo privado de bienes y de los medios de comunicación que en las reglas abstractas de la democracia o en la participación colectiva en espacios públicos”

Un claro ejemplo de esto es La Zowi, trapera española, quien dice que le interesa más hacerse las uñas que salir a votar.

Es llamativo cómo el mercado es un aparato que sigue legitimando movimientos y prácticas sociales.

 

 

“Debí esperar afuera de la galería a que mi amigo llegara para entrar con él” giraba por mi cabeza mientras formaba parte, …

No les voy a mentir, el proyecto musical de Danny Flow resultaba muuuy atractivo ¿por qué? Porque después de tanto Reguetón/Pop, necesitábamos …