robots- capitalismo

El término “robot” se volvió ampliamente conocido a través de la obra R.U.R ( Robots Universales Rossum) del dramaturgo ruso Karel Čapek de 1920. La palabra ‘robota’ era utilizada para designar un tipo de trabajo repetitivo que parece no tener resultados positivos ni fin, de servidumbre involuntaria o esclavo.

Los robots de Čapek eran de origen orgánico, en este sentido, se encontraban más vinculados a la ingeniera genética (que no haría su aparición hasta mucho más tarde) que al diseño industrial. Para entonces, la palabra robot remitía exclusivamente a una función de trabajo, empleo y servidumbre. Por lo que, en principio, la función de los robots consistía en sustituir el trabajo humano, dejando a la sociedad una vía abierta al ocio y el disfrute de las ganancias del trabajo realizado por estos esclavos artificiales.

Para Marx, el trabajo automatizado de los robots traería consigo el fin del capitalismo. En su manuscrito “Los grundisse”, llamado “El fragmento sobre las máquinas”, Marx escribió que la automatización desplaza a los trabajadores y favorece a las máquinas, las que pueden producir más bienes en menos tiempo, parte esencial del funcionamiento del capitalismo. Sin embargo, esto plantea una gran contradicción, pues cuando los robots tomen el control de las fuerzas productivas de la sociedad, las personas tendrán más tiempo libre, lo que resultará en beneficio del trabajo emancipado. Así, los robots liberaran a la humanidad del cautiverio asfixiante del trabajo capitalista, desarrollarán nuevas formas de cooperación y pensamiento social fuera de la relación asalariada que encierra muchas de nuestras relaciones bajo el capitalismo.

UNSPECIFIED – CIRCA 1865: Karl Marx (1818-1883), philosopher and German politician. (Photo by Roger Viollet Collection/Getty Images)

En la película de 1927, “Metrópolis”, Fritz Lang también previó el fin de los conflictos de clase con el surgimiento de nuevos seres autómatas que puedan sustituir a la clase obrera. Aunque a diferencia de Marx, deja en el aire si esto tendría consecuencias de liberación o de destrucción para los trabajadores humanos.

Como se puede constatar, desde su aparición, el trabajo con robots está muy ligado al capitalismo y la producción. Pero la pregunta es: ¿el trabajo automatizado nos librará del enajenamiento capitalista o creará nuevas formas de explotación y producción?

Cuando Elon Musk dijo que el capitalismo como lo conocemos está llegando a su fin, se refería al capitalismo “humano” y el advenimiento de un nuevo capitalismo “posthumano”. La nueva revolución industrial en la que estamos inmersos dará al capitalismo una oportunidad en el desarrollo de las fuerzas productivas, provocando una explosión de productividad, donde los robots cambiarán la configuración del mundo a través del trabajo automatizado. Este capitalismo “posthumano” ya no es el capitalismo de Karl Marx. Pues las nuevas formas de capital ya no se nutren únicamente de la mano de obra y el trabajo asalariado, sino de la producción de conocimiento. La ciencia, la neurociencia, las tecnologías de la información, los códigos biogenéticos, los algoritmos, la robótica: todo esto es el capital.

Incluso, la aparición del trabajador máquina trae consigo nuevas preguntas dentro del marco de la teoría marxista: ¿Con el advenimiento del trabajo robótico, es aún operativa la explotación?, ¿Produce su trabajo un valor superior al suyo en tanto mercancía, que puede ser apropiado por sus propietarios como plusvalía? ¿Quienes serán los beneficiarios, el 1% de la población que ostenta el capital? ¿Cómo afecta esto a las dinámicas del empleo? ¿Implicará el aumento de la desigualdad, de ingresos y riqueza?

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