“White Zombie” (1932), protagonizada por Bela Lugosi, es una película dirigida por Victor Halperin en cuya producción también participó su hermano, Edward Halperin. La película es considerada la primera en abordar la temática de los zombies o muertos vivientes en la historia del cine.

La película de los hermanos Halperin se desarrolla en el contexto de las Indias occidentales, por lo que “White Zombie” no es ajena a la atmósfera animista del vudú y las religiones africanas-caribeñas. La cinta inicia con un entierro ritual a mitad de una carretera en Haití, mientras que Madeline (Madge Bellamy) y Neil (John Harron), una pareja de enamorados, busca llegar a casa del Sr. Beaumont (Robert Frazer), un aristócrata isleño que ha ofrecido a la joven una estancia para celebrar sus nupcias. Ni Madeleine ni mucho menos Neil, sospechan de las verdaderas intenciones de su anfitrión.

En la isla corre el rumor de que existe un brujo llamado Legendre (Bela Lugosi) que tiene a su disposición un ejercito de muertos vivientes. Una sola gota de su misteriosa poción basta para conducir a un estado de coma letárgico o sueño débil a sus víctimas. Lo que parecería colocar a “White Zombie” directamente en el marco del culto del vudú haitiano. No obstante, Legendre tiene además la capacidad de manejar a los zombies telepáticamente, con solo un apretón de sus manos, mediante una conexión telepática, puede gobernar la voluntad de estos muertos-vivos.

“White Zombie” no solo traza una línea directa con la “zombificación” por prácticas rituales en el vudú, sino además también recoge el magnetismo y la hipnosis explorada en cintas previas como “El gabinete del doctor Caligari”(1920), “El doctor Mabuse” (1922) y “Svengali” (1931). Legendre, el primer “zombificador” en la historia del cine, guarda notables similitudes estéticas con los “hipnotizadores perversos” que le preceden: Caligari, Mabuse y Svengali, como la mirada diabólica e hipnótica resaltada siempre en primeros planos, además de la enfermiza necesidad de control sobre la voluntad de los otros.

Esto sin duda hace que “White Zombie” tenga una clara lectura política. La cohorte de zombies al servicio de Legendre está conformada por individuos cuya voluntad ha sido anulada y utilizada para el cumplimiento de labores mecánicas, las cuales realizan siempre de forma automática y sin el mínimo atisbo de rebelión o sublevación. Cuando Legendre muestra su fábrica de azúcar al Sr. Beaumont, este se apresura a explicar que sus trabajadores (zombies) no se quejan de las largas jornadas, no exigen sindicatos, nunca hacen huelga, sólo trabajan y trabajan. En este sentido, el filósofo esloveno, Slavoj Žižek, considera que “White Zombie” lleva a cabo una primera equiparación entre los zombies y la clase obrera. Para el filósofo no es fortuito que “White Zombie” se encuentre ambientada en una plantación de Haití, el lugar de la revuelta de esclavos más famosa. Ni que Bela Lugosi haya interpretado un año antes al vampiro aristócrata Dracula.

Para Žižek, las películas de terror registran las diferencias de clase en la apariencia distinta de los vampiros y los zombis: los primeros tienen buenos modales, son exquisitos, aristocráticos, viven entre la gente normal, mientras que los segundos son torpes, inertes, sucios y atacan desde los márgenes, como si se tratara de una revuelta primitiva de los excluidos.